Reflexiones sobre el US Open 2018
El 14? grande de Djokovic, la en¨¦sima lesi¨®n de Nadal, el adi¨®s de Ferrer a los grand slams, el triunfo de Osaka, el numerazo de Serena Williams...

Djokovic alcanza a Sampras
El serbio volvi¨® a ser ante Del Potro el rival exasperante que fue tiempo atr¨¢s, gracias a su inteligencia t¨¢ctica, un repertorio de golpes excelso, una consistencia a prueba de bombas, unas piernas incansables, una gran autoconfianza y una mentalidad ganadora. Era cuesti¨®n de tiempo que estuviera de vuelta. A todos los seres humanos nos afectan los cambios y en estos a?os Djokovic ha sido padre en un par de ocasiones, rompi¨® temporalmente con su equipo t¨¦cnico de siempre y sufri¨® una lesi¨®n de codo que le oblig¨® a pasar por el quir¨®fano. Pero obviamente no se ha olvidado de jugar al tenis. Tras un inicio de a?o algo dubitativo, ya suma los t¨ªtulos de Wimbledon, Cincinnati y el US Open y vuelve a amenazar el renacimiento de Federer y Nadal.
En un partido muy t¨¢ctico, Djokovic mantuvo a raya los derechazos impresionantes de Delpo. Nunca antes se vio golpear con semejante potencia, control y regularidad a ning¨²n tenista. Ni siquiera al chileno Fernando Gonz¨¢lez. Es una bendici¨®n que podamos disfrutar de ellos gracias a la televisi¨®n en alta definici¨®n. Con los televisores y la calidad de imagen de hace 15 a?os ser¨ªa imposible seguir la trayectoria de la pelota. Afortunadamente, y contra lo que cacarearon muchos tiempo atr¨¢s, la potencia no ha acabado con el tenis. Jugar al tenis es mucho m¨¢s que pegarle muy duro a la pelota. Y que no se entienda esto como una cr¨ªtica a Delpo, que es un grand¨ªsimo jugador con una historia de superaci¨®n incre¨ªble a sus espaldas. Y as¨ª lo reconoci¨® el serbio, buen amigo del tandilense.
Treinta?eros al poder
Djokovic alz¨® la copa en la Arthur Ashe superada la treintena, igual que en el caso de Wimbledon. Los ¨²ltimos 9 t¨ªtulos grandes en juego, desde el US Open 2016 ganado por Wawrinka, todos los t¨ªtulos han ca¨ªdo en manos de tenistas que superan la treintena. Comento esto porque llevo tiempo escuchando que el tenis actual es mucho peor que el de los ochenta y los noventa, con el argumento manido de que siempre ganan los mismos. Y justo dir¨ªa que es todo lo contrario. Nunca antes coincidieron en el tiempo tres tenistas del calibre de Djokovic, Nadal y Federer. Sin ¨¢nimo de empeque?ecer el recuerdo de ninguno de ellos ni de ofender a nadie, me atrevo a decir que ninguno de aquellos resistir¨ªa una comparaci¨®n alguna con cualquiera de estas tres bestias. Ya sea por talento, precisi¨®n, velocidad de bola, movilidad en la pista, resistencia f¨ªsica, inteligencia t¨¢ctica, capacidad de sufrimiento y un largo etc¨¦tera. E incluyo aqu¨ª al mism¨ªsimo Sampras, al que le cost¨® admitir que el tenis de ataque directo y subidas constantes a la red ten¨ªa los d¨ªas contados.
Pero sobre todas las cosas, por su capacidad de seguir aprendiendo y mejorando a?o tras a?o. La evoluci¨®n experimentada en ellos desde sus primeros pasos en el circuito profesional hasta los actuales, es in¨¦dita en la historia del tenis. Eso es lo que les ha permitido seguir aguantando los envites de generaciones posteriores con tenistas de gran talento, a los que muchos aficionados no reconocen m¨¦ritos por no ser capaces de haber sacado hace tiempo de la pista a estos viejos rockeros. Hablo de los Goffin, Thiem, Dimitrov, Zverev, Nishikori, Raonic, Tsitsipas, Carre?o, Coric¡
El tenis se ha endurecido mucho en los ¨²ltimos a?os. La mejora de los materiales, que invitaba a pensar en puntos m¨¢s cortos, se ha confirmado en lo contrario, gracias a las mejoras evidentes en la alimentaci¨®n, medicina deportiva y preparaci¨®n f¨ªsica de los tenistas. Hoy asistimos con naturalidad a partidos dur¨ªsimos a cinco sets en los que la precisi¨®n en los tiros apenas desaparece. Y al contrario de lo que muchos piensan, la precisi¨®n depende de las piernas, el fuelle y la resistencia a la fatiga mental. No de la mano que empu?a la raqueta.
Adem¨¢s, el tenis no es ajeno al desarrollo de la sociedad y es obvio que las nuevas generaciones de hoy, sin que esto sea cr¨ªtica sino descripci¨®n, alcanzan la madurez m¨¢s tarde. Esto mismo se aprecia en los futuros campeones (crecieron m¨¢s protegidos por sus entornos y el propio tiempo que les ha tocado vivir), que adem¨¢s se enfrentan a tipos tan buenos o mejores que ellos, con infinita experiencia y con una resistencia f¨ªsica que nunca antes existi¨® superada incluso la barrera de los treinta a?os. A estos es imposible que les sorprenda un chaval de 16 a?os por muy bueno, joven y fuerte que sea. Cosa que s¨ª pasaba con facilidad tiempo atr¨¢s: Hewitt, Nadal¡ Es m¨¢s, ninguno de los tres encaja nunca derrotas aplastantes ni en un mal d¨ªa.
Eso explica que de los ¨²ltimos 55 grandes t¨ªtulos, 50 se los hayan repartido ellos tres junto a Murray, en el mal llamado Big Four. S¨®lo Del Potro (US Open 2009), Wawrinka (Australia 2014, Roland Garros 2015 y US Open 2016) y Cilic (US Open 2015) han sido capaces de pescar algo. Desde el 2004, Federer (20), Nadal (17) y Djokovic (14) han ganado el 83,3% de los 60 torneos de Gran Slam disputados hasta la fecha. Un dato que no s¨®lo recalca la dudosa etiqueta de Big Four, sino que si se analiza a quienes s¨ª consiguieron desafiar el poder establecido, se descubre que pertenecen a su misma generaci¨®n (en tenis las generaciones van de 3 en 3 a?os). Aislando en este punto a Federer, nacido en 1981, tanto Wawrinka (1985) como Murray (1987), Cilic (1988) y Del Potro (1988) han crecido midi¨¦ndose a Nadal (1986) y Djokovic (1987). El propio serbio reconoci¨® ayer en rueda de prensa, que a pesar de haberlo lamentado durante a?os, la rivalidad con Rafa y Roger le ha empujado a ser mucho mejor tenista y a poder tener hoy catorce grandes en su palmar¨¦s. Por todo ello los tres tienen el llamado Grand Slam de Carrera, pero ninguno ha podido conseguir el aut¨¦ntico Grand Slam [Gr¨¢fico].?
Las molestias de Nadal vuelven a disparar las alarmas
A Nadal le apartaron de la gran final un gran Del Potro y las molestias de su rodilla. El argentino me pareci¨® m¨¢s superior de lo que reflej¨® el marcador en la primera manga, mientras Nadal pudo competir con ciertas garant¨ªas. Luego, el peor de los presagios se torn¨® realidad. Nadal abandonaba el partido para evitar males mayores. Con el alma rota. Rafa no sabe rendirse, ni dejar de intentarlo. Eso le hace ser tan grande y levantarse una y otra vez que afronta una adversidad. Hab¨ªa preparado bien el torneo, dejaba buenas sensaciones y ten¨ªa en mente acabar como n¨²mero uno a final de a?o. Y otra vez tiene que parar, alejarse de la competici¨®n para sanarse. Con el esfuerzo extra que ello comporta. De momento se pierde la Davis y las pruebas ir¨¢n despejando los plazos. Esperemos que pueda disputar con garant¨ªas el ATP Finals (su gran cuenta pendiente) y la propia final de la Davis si la hubiera.
Lo m¨¢s incre¨ªble es su capacidad para convertir los momentos malos en oportunidades para ser un competidor m¨¢s temible. Siempre vuelve mejor, con renovadas ganas de seguir disfrutando de un deporte que le ha dado todo. Pese a convivir con el dolor. El caso de Nadal explica a la perfecci¨®n la exigencia del circuito hoy. Un circuito m¨¢s duro que nunca: hay m¨¢s torneos, rivales peligrosos en cualquier ronda, una exigencia f¨ªsica sin precedentes en el tenis, pistas m¨¢s grandes, puntos mucho m¨¢s largos y con intercambios m¨¢s potentes... que cargan las piernas de kil¨®metros y apoyos poco recomendables que acaban en lesiones de rodilla, espalda, hombros, codos, caderas... incluso entre los m¨¢s j¨®venes. Detr¨¢s de ello hay importantes evoluciones en la t¨¦cnica de golpeo y la t¨¢ctica del juego. Adem¨¢s de saber atacar hay que saber defenderse mejor que nunca. Lo que debe subrayar m¨¢s si cabe el m¨¦rito del triunvirato que domina el circuito desde hace a?os. Por suerte Nadal seguir¨¢ regal¨¢ndonos domingos felices.
El triste adi¨®s de Ferrer
Un grande de tenis espa?ol disput¨® su ¨²ltimo partido en un grande. El destino quiso que en esa ¨²ltima aventura le despidiese Nadal. Pero lo m¨¢s doloroso fue tener que salir de la pista antes de tiempo y lesionado. Seguro que no lo imagin¨® as¨ª. El m¨¦rito de David Ferrer tiende a infinito. La naturaleza no le dot¨® de la altura o la potencia de otros. Pero s¨ª de un coraje y amor propio envidiables. Lo que unido a una disciplina espartana, le ha permitido codearse con los mejores durante mucho tiempo. El mejor del siguiente escal¨®n durante a?os. Nunca olvidar¨¦ un final de entrenamiento en la Copa Davis de Las Ventas, en el que de colof¨®n se marc¨® un cubo entero de bolas golpeando de derecha y rev¨¦s pelotas lentas desde los pasillos de dobles. Sin respiro. Desde la pista de atr¨¢s le jaleaban Feliciano y Verdasco (a los que acompa?aban como sparrings Marc L¨®pez y M;arcel Granollers si la memoria no me traiciona), entre risas y exclamaciones de admiraci¨®n. ?Menuda m¨¢quina!
Este a?o y el siguiente seguir¨¢ jugando. Pero ya sin m¨¢s objetivo que rendir homenaje a aquellos torneos que le marcaron: la Copa Hopman, Auckland, Buenos Aires, Acapulco, Barcelona y Madrid. Si pueden no lo duden y ac¨¦rquense a darle el homenaje que se merece.
Grave error de Serena Williams
Vaya por delante mi admiraci¨®n hacia Serena Williams. Su ejemplo sirve de inspiraci¨®n a muchos tenistas, hombres y mujeres, y a millones de ni?os en todo el planeta. Precisamente por eso creo que se equivoc¨® gravemente con su comportamiento en la final femenina del US Open. La menor de las Williams, que aspiraba a su vigesimocuarto Grand Slam, pag¨® su frustraci¨®n con el juez de silla Carlos Ramos, al que falt¨® al respeto, grit¨® e incluso llam¨® ¡®ladr¨®n¡¯. Evidentemente, sab¨ªa que a su favor ten¨ªa el p¨²blico y una rival joven y desconocida que no se atrever¨ªa a recriminarle que acabase con su momento de gloria. Naomi Osaka no disfrut¨® del protagonismo que merec¨ªa como justa campeona del torneo. Se enfrentaba a su ¨ªdolo, una de las mejores de todos los tiempos, que acab¨® afeando su fiesta.
Lo peor de todo me pareci¨® su forma de mezclar el sexismo para justificar una sanci¨®n reglamentaria irreprochable. Episodios rid¨ªculos como las declaraciones recientes sobre su vestimenta en su vuelta al circuito tras su maternidad, comentadas en el post anterior en el post anterior de este blog, y que no tienen justificaci¨®n, no han ayudado a la norteamericana. Y Serena acab¨® confundiendo la velocidad con el tocino y metiendo a su hija por en medio para darle m¨¢s emotividad a su discurso. Luego es opinable si Carlos Ramos pod¨ªa haber hecho algo m¨¢s para no despertar a la bestia. Pero su trabajo consiste en aplicar un reglamente que debe ser para todos igual, por muchas copas que uno tenga en la vitrina de casa. Tampoco es el primer exceso verbal de Serena, que ya ha protagonizado otros momentos para el olvido con jueces de silla o de l¨ªnea.
A d¨ªa de hoy los jueces siguen siendo esenciales en el tenis, por lo que merecen el mismo respeto que los propios jugadores. Lo peor es que de fondo se atisba una realidad preocupante: el desconocimiento del reglamento por parte de los jugadores y jugadoras. Suena incluso pueril cuando se dedican al 100% a su trabajo. Patrick Mouratoglou hizo coaching (¨¦l mismo lo reconoci¨®) y Ramos lo advirti¨® y lo sancion¨®. No aplica por tanto argumentar que es pr¨¢ctica com¨²n o que deber¨ªan sancionar a otros tambi¨¦n. Tampoco se penalizan todas las infracciones de tr¨¢fico, ni se atrapan a todos los delicuentes. Pero ello no exime de la multa o la sanci¨®n cuando uno es ¡®cazado¡¯.
Adem¨¢s est¨¢ el tema de la gesti¨®n del ego y de la frustraci¨®n de los deportistas, que en ocasiones pierden el contacto con la realidad por la fama y trascendencia de sus haza?as. Pero esto no es nuevo y la historia del tenis est¨¢ plagada de genios que estuvieron peleando con el mundo, con Connors y McEnroe a la cabeza.
De las l¨¢grimas de Naomi Osaka a un circuito WTA poco competitivo
La joven japonesa acab¨® pidiendo perd¨®n al p¨²blico por haber ganado. Surrealista. El momento m¨¢s obsceno de todos. Hasta la propia Serena tuvo que pedir al respetable que dejase de abuchear durante la entrega de premios. Ceremonia en la que la organizaci¨®n evit¨® premiar al juez de silla como es costumbre. Insisto en que Ramos hizo bien su trabajo y no entiendo ese desaire. Pero una cosa son las reacciones en caliente, siempre entendibles, y otra los an¨¢lisis posteriores. La ausencia de cr¨ªtica en la prensa norteamericana y en la propia WTA, que parece haber comprado el argumentario sexista, son m¨¢s preocupantes a¨²n. Parece como si se entendiera de forma natural que Osaka no es igual de importante que Serena. El caso es que ella gan¨® el t¨ªtulo, algo hist¨®rico para su pa¨ªs, pero medio mundo solo habla de su rival. Serena debe ser la que pida disculpas en p¨²blico a Osaka y a Ramos, casualmente a quien ella se lo exig¨ªa a gritos en sentido contrario.
Naomi Osaka se une al grupo de talentosas tenistas que han logrado ganar un grande en los ¨²ltimos a?os. Al contrario que en el circuito masculino, aqu¨ª s¨ª est¨¢ la gloria m¨¢s repartida. Pero esto no es precisamente s¨ªntoma de que el circuito sea mejor. Casi nadie conoce los nombres de las treinta primeras del ranking, ni es f¨¢cil distinguir distintos tipos de juego o personalidades en la pista. Aunque hay ilustres excepciones como la propia Serena, Halep, Wozniacki, Kvitova... Un circuito que hicieron grandes rivalidades como las protagonizadas por Navratilova y Evert, Graff con Arantxa S¨¢nchez o Seles, Serena-Henin... Esperemos que Osaka haya llegado para quedarse por el bien del circuito femenino, argumentos ten¨ªsticos tiene de sobra.