Cita con la historia: ?el ¨²ltimo partido de LeBron en Cleveland?
El alero tiene muchas opciones de cambiar de aires y dejar atr¨¢s una ciudad en la que genera 500 millones al a?o. Los Warriors, a por el 4-0 definitivo.

El 29 de octubre de 2003, LeBron James debut¨® en la NBA. Los Cavaliers abr¨ªan temporada en Sacramento (perdieron) y el rookie que la liga llevaba a?os esperando sum¨® 25 puntos, 6 rebotes, 9 asistencias y 4 robos de bal¨®n. Once a?os y un d¨ªa despu¨¦s, un 30 de octubre de 2014, jug¨® su primer partido de vuelta en los Cavs despu¨¦s de su periplo (descenso a los infiernos y redenci¨®n, la vieja historia del hijo pr¨®digo) de cuatro a?os, dos anillos y unos cuantos malos consejos de su equipo de relaciones p¨²blicas en Miami Heat. Tambi¨¦n perdi¨®, esta vez ante los Knicks, y se qued¨® en 17 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. En total, ha jugado 849 de sus 1.143 partidos de Regular Season con los Cavs de su Ohio natal. Y 151 de los 238 de playoffs. A esta ¨²ltima cuenta le puede quedar, eso teme en Cleveland en las horas previas al cuarto partido de las Finales 2018, solo una noche m¨¢s: si los Warriors vencen y barren (4-0), LeBron podr¨ªa despedirse as¨ª del equipo en el que es mucho m¨¢s que su mejor jugador de siempre. Pero hasta los m¨¢s optimistas ven pocas opciones de llegar hasta el sexto encuentro salvando el quinto en la Bah¨ªa. As¨ª que aunque los Cavs ganen esta batalla, la guerra es tan desigual que este tiene visos de ser el ¨²ltimo momento, un trance casi ¨ªntimo, compartido por LeBron James y The Q.
Ya fue as¨ª en el s¨¦ptimo ante los Pacers, y en los dos ¨²ltimos contra unos Celtics que mandaban 3-2 en la final del Este. Esas tres bolas de partido, dos en su pista, las salv¨® LeBron con esos Cavaliers que ni siquiera deber¨ªan haber llegado hasta donde han llegado esta vez. Hechos unos zorros, en la tetralog¨ªa contra unos Warriors que asoman con la guada?a: Curry, Thompson, Durant, Iguodala, Green¡ Si es la ¨²ltima batalla de LeBron en su tierra (The Land), tiene sentido que sea contra el equipo que seguramente (ayer no lo ocult¨® aunque fue lo suficientemente cr¨ªptico en sus explicaciones) influya en la decisi¨®n que tome en las pr¨®ximas semanas: d¨®nde y c¨®mo fabricar la mejor posibilidad de derrotar a unos Warriors que, si cierran esta Final, le habr¨¢n abatido en tres de las cuatro ¨²ltimas, ya un enemigo m¨¢s cercano que los Spurs de Popovich: de aquel 4-0 en 2007, cuando ten¨ªa 22 a?os, al riesgo de otro ahora, en 2018, cuando tiene 33 y acumula 15 temporadas en la NBA. Y nueve Finales, ocho seguidas. Si no consuma una remontada imposible, literalmente (0-131 en playoffs los equipos que pierden 3-0) y m¨¢s con los mimbres que le acompa?an, su balance en ellas quedar¨¢ en 3-6. Un atisbo todav¨ªa lejano, pero atisbo, del logo de la NBA, Jerry West, que firm¨® un 1-8 en las mismas nueve.
LeBron ahora gana m¨¢s de 85 millones de d¨®lares al a?o (m¨¢s de 52 fuera de las pistas). En su primer a?o rookie consumi¨® un contrato de poco m¨¢s de 4. Por entonces Nike ya se hab¨ªa adelantado a Adidas y Reebok. Ahora le tiene bajo acuerdo vitalicio, el primero en la historia de la marca de Oreg¨®n, por cifras que los rumores sit¨²an m¨¢s all¨¢ de los 1.000 millones. Si se va, se llevar¨¢ sus mastod¨®nticos n¨²meros con ¨¦l: la Universidad John Carroll situ¨® su impacto econ¨®mico en Cleveland, despu¨¦s de su regreso y en todo el ¨¢rea metropolitana, por encima de los 500 millones de d¨®lares solo el primer a?o. Se le llama leconomics, la ciencia de analizar los n¨²meros que emanan del fen¨®meno LeBron: 129 millones solo en entradas, con 3.000 personas m¨¢s por noche (hasta el lleno casi siempre en The Q: 20.562) y los precios medios por encima de los 200 d¨®lares cuando estaban en 68 en la ¨²ltima temporada de los Cavs sin ¨¦l (2013-14). Y una ristra de partidos de playoffs cada a?o, cuatro seguidos con viaje a la Final, que generan 15 millones cada uno. Y m¨¢s de 110 millones en la ciudad y alrededores extra¨ªdos del aumento del consumo: m¨¢s afici¨®n que acude m¨¢s a los partidos y consume m¨¢s en bares y restaurantes y hace m¨¢s compras. Es una ecuaci¨®n sencilla: m¨¢s de 50 millones solo en los alrededores del pabell¨®n, donde hay un 13% m¨¢s de locales de restauraci¨®n y un 23% m¨¢s de puestos de trabajo desde su regreso. La Universidad de Stanford ha estudiado a fondo si los nuevos recintos deportivos y las ¨¢reas dedicadas al ocio y al consumo que los rodean son realmente la gallina de los huevos de oro para las ciudades, como venden casi siempre los propietarios. Hay teor¨ªas diversas pero una certeza: s¨ª lo son si el eje es un jugador generacional dentro y fuera de la pista. Como LeBron James.
Si se va, no dejar¨¢ atr¨¢s el trabajo de su Fundaci¨®n, que con el programa I Promise saca adelante a m¨¢s de 1.200 ni?os con problemas educativos y que combaten as¨ª el riesgo de quedarse atr¨¢s en su formaci¨®n. Y que ha invertido m¨¢s de 40 millones en becas universitarias para estudiantes de institutos p¨²blicos de su Akron natal, donde, como en Cleveland, esta vez nadie quiere o¨ªr hablar del villano a la fuga: de repente la relaci¨®n entre LeBron y su ciudad es madura, sincera y construida sobre una complicidad mutua que desde luego no exist¨ªa en 2010, cuando ard¨ªan sus camisetas por la calle y era el enemigo p¨²blico n¨²mero 1 despu¨¦s de anunciar que se iba a Miami en un fastuoso especial televisivo. Pero cuatro a?os despu¨¦s volvi¨®, prometi¨® luchar por el t¨ªtulo y lo logr¨® en 2016. LeBron ha cumplido con su parte, ha puesto en el mapa a su ciudad y le ha dado el ¨²nico anillo de los Cavs y el que fue primer t¨ªtulo en 52 a?os para sus equipos profesionales. Esta vez, la gente est¨¢ en eso. Y en su ¡°Cleveland this is for you¡± desde el Oracle Arena y ba?ado en l¨¢grimas. Y en su compromiso con las causas sociales. Y en el rastro de dinero que queda en una zona terriblemente azotada por la ¨²ltima gran crisis econ¨®mica y que lleva a?os desperez¨¢ndose en torno a un downtown en el que The Q (osea: LeBron) ejerce como kil¨®metro cero. Los chefs de la zona no tienen problemas en reconocerlo.
As¨ª que es probable que, si los Warriors sacan el hacha de guerra, el gran tema de la noche, al menos para quienes acudan al pabell¨®n, vaya a ser la ¨²ltima gran danza del guerrero de Akron con unos Cavs que, a fuerza de cometer errores, han convencido a sus propios aficionados de que LeBron merece un equipo mejor para sus ¨²ltimos a?os de plenitud. Queda la gratitud (este a?o lleva 103 partidos cargando con una responsabilidad casi sobrehumana) pero tambi¨¦n una cierta decepci¨®n que va de la coexistencia con los Spurs y los Warriors a los propios patinazos (algunos provocados por la propia influencia de LeBron en las decisiones deportivas): nunca ha tenido en Cleveland a un entrenador de ¨¦poca y la gran s¨²per estrella que le acompa?¨® fue Kyrie Irving, que se fue precisamente para no vivir bajo su ala en Ohio, donde todo empieza y acaba en LeBron: al final, en once a?os en casa un solo anillo salvo, conviene mantener el asterisco, que pase en estas Finales lo que jam¨¢s ha pasado. Demasiado poco para tanto consumo de uno de los mejores jugadores de la historia, nacido y criado a las afueras de tu ciudad. Una bendici¨®n que desde luego no ha dignificado Dan Gilbert, el propietario con el que LeBron jam¨¢s ha llegado a entenderse. Dicho con mucha suavidad.
Quiz¨¢ los Warriors pequen de complacencia o los Cavs encuentra motivos para seguir luchando y su mejor nivel de baloncesto de toda la temporada. Casi hace falta que se sumen todos esos factores para imaginar una reacci¨®n explosiva de los ya casi derrotados, menos de 48 horas despu¨¦s de que el triple de Kevin Durant les partiera el alma definitivamente y con LeBron acosado por el regreso de Iguodala y sus casi 47 minutos de ese tercer partido. Si se cumple el guion, los Warriors ser¨¢n campeones. Y ser¨¢ una gran historia de la que habr¨¢ que escribir mucho a partir de ma?ana. Pero hoy, al menos aqu¨ª en Cleveland, solo existe este partido. Y m¨¢s que ¨¦l, su aroma agridulce a una despedida que lleva meses en boca de todos y que, si hacemos caso a la voz de los expertos y al p¨¢lpito de la ciudad, ha llegado ya. Solo por eso, y al margen de porque refrendar¨ªa el ascenso de la dinast¨ªa Warriors, este partido puede ser historia de la NBA.