Estrop¨¦alo
Algunos comienzos son tan buenos que tienes que estropearlos como sea. No hay m¨¢s remedio. Es como si la perfecci¨®n te asustase, o te provocase mareos. El propio cuerpo te pide, por favor, que lo hagas, que no vayas por ah¨ª dejando bocas abiertas, porque ese se paga. Por ejemplo, el Atl¨¦tico estaba completando una primera mitad de Liga tan espectacular, con todo el mundo grit¨¢ndole "?favorito!", "!equipazo!", que apenas comenz¨® la segunda vuelta se puso a jugar como si estuviese en el noveno puesto, y no desease pasar de ah¨ª. Quiz¨¢ sinti¨® el v¨¦rtigo de la felicidad. Y ahora, por supuesto, lo agarr¨® la tristeza de cuajo. Est¨¢ en esa fase delicada en la que no jugar, por el par¨®n al que obligan los partidos de la selecci¨®n, es una de las mejores cosas que pueden pasarle.

Quiz¨¢ el equipo cometi¨® el error de hacerlo bien desde el primer d¨ªa. Es algo muy com¨²n, que le pasa a cualquiera, incluso al menos pensado. Mitrof¨¢nov es un personaje de una novela de Sergi Dovlatov que desde muy joven brilla por sus variados talentos. Le pega a todo: geograf¨ªa, teor¨ªa de campos, filatelia, biolog¨ªa. Hasta es ventr¨ªlocuo. Cuando llega a la universidad, se muestra participativo y se apunta a toda clase de seminarios, y a la hora de ponerse a escribir su trabajo de fin de carrera, redacta una primera frase antol¨®gica: "Como es sabido". Y ah¨ª se detiene. No escribe una palabra m¨¢s. Queda paralizado. Nunca m¨¢s levanta cabeza.
El miedo a que el Atl¨¦tico sufra un desfallecimiento es real, aunque a la vez se hace dif¨ªcil no confiar desesperadamente en ¨¦l. La aprehensi¨®n se multiplica al ver el camino inverso tomado por el Bar?a, que opt¨® por un comienzo de temporada desastroso. Parec¨ªa tenerlo todo a favor para fracasar con autoridad. Su trayectoria invitaba a creer que esta ser¨ªa por fin una temporada de esas en las que no hay resquicio a la esperanza desde el comienzo. ?Qu¨¦ pod¨ªa salir bien? Pues a partir de cierto momento, todo. Ante dos modelos tan opuestos de hacer las cosas, apenas queda claro que lo ¨²nico que se recuerda de las historias es c¨®mo acaban.