La felicidad de Messi; la infelicidad de Cristiano
Todo halago es poco. Leo hizo la pretemporada completa con el Bar?a, sinti¨® que Valverde le comprend¨ªa y que ayud¨®, tanto como ¨¦l, a hacer mejores a todos los que le rodeaban; aliment¨® su sociedad con la mejor versi¨®n de Jordi Alba, su complicidad de hermano con Luis Su¨¢rez, ya con la rodilla tan ajustada como su punto de mira, y ha vuelto a emerger la madurez del futbolista total, que combina tres verbos de estos cuatro en cada jugada: asiste, gambetea, deslumbra y golea. Hasta se permite rotar, siempre con el Mundial como trasfondo. Su espina es albiceleste.
Camina sobre aguas tranquilas. Los goles del astro y la mano izquierda del entrenador transformaron el polvor¨ªn post-Neymar y el batacazo en la Supercopa, en un proyecto ganador, en el que salvo las lesiones de Demb¨¦l¨¦, se acumulan las buenas noticias. En el mundo de los afectos futbol¨ªsticos, cuando la pelotita entra, importa un r¨¢bano el estilo, el precio de Coutinho y, mucho menos, lo que cobre Messi. Los millones sobre el campo, que dir¨ªa aquel. La felicidad de Messi es la felicidad del Bar?a y en el club azulgrana, m¨¢s all¨¢ de las tiranteces propias de cualquier negociaci¨®n, no han puesto l¨ªmites a la sonrisa de su jugador bandera.
En las ant¨ªpodas. Es tan misterioso el rendimiento del Real Madrid esta temporada que vale pensar que el Madrid no est¨¢ bien porque Cristiano no marca como que Cristiano no est¨¢ bien porque es un reflejo de su equipo. Nada m¨¢s gr¨¢fico que esta primera vuelta para imaginar lo que hubiese sido el Madrid sin Cristiano este ¨²ltimo lustro. El equipo de Zidane necesita recuperar de un plumazo su hambre, su f¨ªsico, su gen competitivo cuando vienen mal dadas y la profundidad de su banquillo, con Asensio y Lucas como exponentes.
La sonrisa de CR. Llegados a este punto hay que ver si Cristiano responde con hechos a los desafectos que cree padecer. Siempre se ha sentido un incomprendido por el presidente que no le fich¨® y por la parte de la grada que le silb¨®. ?l, hasta la fecha, siempre devolvi¨® m¨¢s de 50 goles por temporada y un carro de Balones de Oro. Como reprocharle querer ser el futbolista mejor pagado del mundo cuando su club se ha preocupado tanto por ser el club con m¨¢s ingresos del mundo. Para ambos, es una cuesti¨®n de status. Su sonrisa vale menos que la de Messi para el Bar?a, aunque ¨¦l volver¨¢ a marcar 50 goles...