LITERATURA DEPORTIVA | ALFREDO RELA?O
¡°Una medalla o un desfile en unos Juegos justifican una vida¡±
El libro definitivo de los Juegos ya est¨¢ en la calle, en las librer¨ªas, cuando faltan 128 d¨ªas para Par¨ªs 2024. Es el ¨²ltimo de Alfredo Rela?o, ¡®366 historias (y m¨¢s) de los Juegos Ol¨ªmpicos que deber¨ªas conocer¡¯ (Espasa), una obra imprescindible que a todos los contiene y cuenta, bajo su brillante escritura.
¡°Me sab¨ªa la m¨²sica, pero no tanto la letra de los Juegos¡±, dice Alfredo Rela?o (Madrid, 1951; 73 a?os) cuando se sienta al fondo de una mesa en la cafeter¨ªa Santander, situada en Alonso Mart¨ªnez, Madrid, para esta entrevista. En sus manos, un libro, su ¨²ltima obra: ¡®366 (y m¨¢s) historias de los Juegos que deber¨ªas conocer¡¯. En ¨¦l est¨¢n todos. Los Juegos de Verano, de Invierno, sus h¨¦roes, sus marcas, sus nombres, lo que nunca se deber¨ªa olvidar. De Olimpia a los de Invierno en Pek¨ªn 2022. Son 894 p¨¢ginas. Es una Biblia. ¡°Una palabra que a m¨ª no me gusta¡±, apunta Alfredo, aunque en este caso es la adecuada, la que mejor adjetiva. ¡°No van los paral¨ªmpicos; eso queda para otro que los pueda hacer, porque yo ya no llegaba¡±. Supone la mejor lectura de cara a Par¨ªs 2024, cuando quedan 128 d¨ªas para el comienzo de los Juegos de la XXXIII Olimpiada.
Esta es la historia ol¨ªmpica completa.
La editorial quer¨ªa hacer coincidir el t¨ªtulo con el del libro del f¨²tbol, una por d¨ªa del a?o incluido el bisiesto, pero aqu¨ª sal¨ªan m¨¢s y no quer¨ªa que ninguna importante se quedara fuera, de ah¨ª el: ¡®y m¨¢s¡¯. Buscaba repasar lo que eran los Juegos, algo menos conocido o tratado en Espa?a, y menos conocido y tratado por m¨ª. Nunca me toc¨® ir a unos.
Esa era una pregunta que quer¨ªa hacerle. ?No, nunca?
No, nunca. ?Y por qu¨¦? No se dio. No me enviaban en los medios en los que estaba, siempre hab¨ªa m¨¢s capacitados en determinados deportes. Yo vengo de la trilog¨ªa cl¨¢sica: f¨²tbol, ciclismo y boxeo y he estado m¨¢s en f¨²tbol que en nada. Luego, siendo director de AS, podr¨ªa haber ido cuando quisiera pero siempre me pareci¨® mejor alguien m¨¢s competente y con m¨¢s contactos en esos deportes. Pero he visto todos por la tele desde 1968, M¨¦xico, cuando entra la primera en mi casa. Ten¨ªa 17 a?os.
Los de M¨¦xico precisamente fueron los primeros en emitirse en directo en la tele en Espa?a.
Eso es. Antes llegaban aplazadamente.
?A trav¨¦s del NODO?
En el 60, televisi¨®n no ten¨ªa casi nadie. Ser¨ªa como el que ahora tiene un barco en Mallorca. Y en el 70 ya todo el mundo. Yo la tuve en el 68, dos a?os antes. Recuerdo ver reportajes en el NODO de los de Roma, en los del 60. Era un cr¨ªo pero lo tengo grabado viv¨ªsimo, a Abebe Bikila entrando descalzo por la V¨ªa Apia, como vencedor, algo de un simbolismo¡ Que yo lo o¨ª decir, claro, ?yo qu¨¦ sab¨ªa! Pero ten¨ªa que ver con Mussolini arengando a las tropas italianas para ir a conquistar Abisinia, que era Etiop¨ªa. Era como una venganza. Un t¨ªo descalzo. A¨²n no era muy frecuente ver a deportistas negros tener ¨¦xito. Viv¨ªan a¨²n muy perseguidos en Estados Unidos y pod¨ªan destacar en alguna cosa, pero en poco. Con este libro me he dado cuenta de que sab¨ªa poco de los Juegos. He aprovechado para repasar y aprender, sobre todo de los m¨¢s remotos.
"Todos los Juegos tienen un personaje, Bolt, Bikila, Tommie Smith..., menos los de 1992, que la ciudad, Barcelona, es m¨¢s importante que el m¨¢s importante de los participantes¡±
A trav¨¦s de los Juegos se ve la evoluci¨®n del mundo.
Es la historia del siglo. Todas sus convulsiones se ven reflejadas. Los Juegos se hacen entre todas las naciones y hay momentos que est¨¢n peleadas, amigas... Va a ser muy instructivo para el que lo lea ordenadamente, como conviene. La sociedad ha evolucionado much¨ªsimo, en general para bien y saltando zanjas muy hondas. Guerras mundiales, una guerra fr¨ªa...
Al inicio la mujer no cuenta.
Su papel en la sociedad era el de cuidar de la casa y los hijos. Trabajar fuera solo en los casos de extrema necesidad, cuando las mujeres serv¨ªan. Que hicieran deporte se consideraba una impudicia.
?Por qu¨¦?
Porque hay que hacerlo con poca ropa. Ya cuando lleg¨® el f¨²tbol aqu¨ª parec¨ªa muy rid¨ªculo lo de ver a hombres en calzoncillos, imag¨ªnate para las mujeres. Pierre de Coubertin, el creador, adem¨¢s, era un arist¨®crata que no conceb¨ªa para la mujer otra cosa que no fuera la sonrisa que alegraba al ganador. La mujer va ocupando muy poco a poco su sitio. En aquellos de M¨¦xico, de Espa?a van como 70 chicos y dos mujeres. Una es Mari Paz Corominas y la otra, Pilar Von Carsten, que, creo, iba sin m¨ªnima. Y aun as¨ª, pusieron a dos m¨¢s de la alta sociedad para que las acompa?aran¡ Satisface ver que la evoluci¨®n ha sido buena. En la introducci¨®n de todos los Juegos pongo el porcentaje de mujeres y hombres en cada uno de ellos y en los ¨²ltimos a¨²n gan¨¢bamos los hombres, pero en photo finish.
Ha sido una lucha larga y dura.
S¨ª. Y luego est¨¢ tambi¨¦n la racista, que todav¨ªa no se ha superado del todo. En Estados Unidos fueron tremendas las condiciones en las que iban los atletas afroamericanos a los Juegos, sesgados de los otros. Hay un hito importante ah¨ª, que es M¨¦xico cuando gran parte de los atletas, no todos, deciden organizar un sistema de protesta en el que el icono es Tommie Smith levantando el pu?o despu¨¦s de ganar en 200 metros.
Un movimiento que despu¨¦s siguieron muchos...
No todos. A m¨ª ese es un acto que me parece sublime, porque esos t¨ªos se jugaban la cara de verdad. Ese mismo a?o, pocos meses antes, mataron a Luther King y, dos a?os antes, a Malcolm X. Ahora es fenomenal que Vinicius denuncie y nos viene muy bien, pero en ese momento se la estaban jugando de verdad unos t¨ªos, aparte de que estaban malogrando su porvenir. No quiso Jim Hines que fue el que baj¨® de diez segundos, tampoco Foreman, que pase¨® con una banderita americana. Ah¨ª ves todo ese desarrollo igual que la pugna entre capitalismo y comunismo.
¡°Unos Juegos marcan el m¨¢ximo de la nobleza de un ser humano¡±
La Guerra Fr¨ªa...
Era como el cl¨¢sico de los Juegos. Americanos contra rusos. Primero, a pesar de dividirse las Alemanias, hubo unos primeros Juegos en los que no participaron los del Este y luego lo hicieron unidas en algunos hasta que, m¨¢s tarde la RDA, como llam¨¢bamos a la Alemania Oriental o la Alemania Comunista, iba por separado. Entonces compar¨¢bamos. Estados Unidos contra la URSS. Y la RFA y la RDA. Tras la unificaci¨®n, sus h¨¦roes, casi todos mujeres, lo pasaron muy mal porque su pa¨ªs se subsumi¨® en el otro y dejaron de ser hero¨ªnas en su parte para quedar en la otra de tramposas. Que es verdad pero ellas no sab¨ªan lo que hac¨ªan.
?Qu¨¦ ocurr¨ªa?
Las atiborraban a hormonas masculinas. A algunas les cre¨® confusiones de sexo. Les cambi¨® el organismo, el cuerpo, y se sintieron muy mal porque, as¨ª como los grandes campeones ol¨ªmpicos en cualquier lugar de la tierra son legendarios, all¨ª son representantes de un sistema tramposo. Hay otro caso de mujer impresionante que es el de Cathy Freeman, de aborigen australiana, que gana en los Juegos en su pa¨ªs, S¨ªdney, y era muy reivindicativa de su raza porque su abuela hab¨ªa pertenecido a la Stole Generations, que eran ni?os abor¨ªgenes a los que sacaban de sus familias para criarlos con blancos y esta gente hab¨ªa pasado de unos nueve millones cuando James Cook descubri¨® Australia, a menos de 30.000, una minor¨ªa insignificante. Y ella corri¨® por su causa. Fue la portadora final del fuego ol¨ªmpico y luego gan¨® la prueba y corri¨® con las dos banderas, la aborigen y la de Australia. Pero ha habido gente que ha pugnado mucho, que ha aprovechado su condici¨®n natural unido a un trabajo, febril, b¨¢rbaro, por desarrollarla, y lo ha puesto al servicio de una causa, una causa necesaria adem¨¢s.
?El momento de los Juegos que m¨¢s le ha impresionado?
No querr¨ªa ser injusto con mi memoria pero, primero, aquel que iba descalzo, con todo el significado que escuch¨¦ en los mayores. Luego me llam¨® mucho la atenci¨®n el salto de Bob Beamon, una cosa totalmente fuera de s¨ª y que a¨²n nadie se ha explicado. De hecho, ¨¦l salta y, entonces, ya hab¨ªa calibrador electr¨®nico pero no abarcaba hasta donde lleg¨®. Esa es la primera vez que yo veo tele en mi casa. Y no sab¨ªa qu¨¦ pasaba. Ve¨ªa confusi¨®n, unos jueces hablando con otros. Hasta que viene alguien con una cinta m¨¦trica la mar de larga y da 8.90 metros, una barbaridad. Desde los 8.14 de Jesse Owens hasta los 8.35 de Ralph Boston, igualados por Ter Ovanesian, hab¨ªan pasado 31 a?os y en ese momento Beamon lo llev¨® 55 cent¨ªmetros m¨¢s all¨¢. Nunca m¨¢s volvi¨® a saltar ni aproximado. Fue un suceso extraordinario.
Sus grandes recuerdos siempre se ligan al atletismo¡
Creo que los Juegos son, sobre todo, nataci¨®n y atletismo, y tambi¨¦n gimnasia, su ¡®aristocracia¡¯. Hubo un momento en el que el atletismo salv¨® unos.
?Cu¨¢les?
En Mosc¨² 1980, cuando Sebastian Coe y Steve Owett, se enfrentaron en 1.500 y 800. Aquellos fueron unos Juegos que se celebraron bajo boicot de Estados Unidos y el mundo occidental porque Rusia hab¨ªa ocupado Afganist¨¢n, donde hab¨ªa una guerra en la que Estados Unidos y otros pa¨ªses armaban lo que luego han sido los talibanes, por cierto, una revoluci¨®n de car¨¢cter religioso, para expulsar del pa¨ªs al gobierno comunista que hab¨ªa. Hemos hecho muy mal las cosas all¨ª. Hay mucha historia y mucha geopol¨ªtica en torno a los Juegos. Entonces Rusia, que proteg¨ªa al gobierno comunista invadi¨® aquello y entr¨® a saco y, a cuenta de eso, hubo un boicot occidental. Pero no todo el mundo estuvo de acuerdo. Inglaterra, por ejemplo, donde Coe y Owett eran dos s¨²per atletas de medio fondo con una enorme competencia.
¡°El acto de Tommie Smith contra el racismo en los Juegos de M¨¦xico 1968, levantando el pu?o tras ganar en 200 metros, me parece sublime. Esos t¨ªos se jugaban la cara de verdad. Poco antes hab¨ªan matado a Martin Luther King y a Malcolm X¡±
?Por?
Coe era un ni?o de buena familia, casi un atleta de dise?o, y Owett, el hijo de un tendero. El primero cuidaba mucho la atenci¨®n. El segundo era m¨¢s bien borde. Casi nunca se enfrentaban. Margaret Thatcher, que era s¨²perproamericana y s¨²per boicot, pero en ese momento influida por estos que eran como el Madrid y el Bar?a, dio libertad para que fuera el que quisiera ir, sin la bandera inglesa, con la ol¨ªmpica. Aquellos Juegos se salvaron con esas dos carreras.
?Qui¨¦n gan¨®?
Cada uno aquella de la que no era especialista. Ese doble duelo hizo que hasta la televisi¨®n americana se saltara la orden de boicot y lo emitiera en directo en Estados Unidos. Cuando, f¨ªjate, el presidente americano hab¨ªa advertido que, a cualquiera que pretendiera participar, le retiraba el pasaporte.
Con Bolt ya era director de Diario AS.
Estando yo en AS, Bolt ha sido el gran fen¨®meno, desde luego. Todas las medallas son. Pero las de 100 metros lisos¡ 100 metros lisos, los 1.500 y el marat¨®n son, por este orden, las pruebas principales.
?No imaginaba que ver¨ªa bajar a un atleta correr tan r¨¢pido como Bolt?
Es una barrera que siempre se piensa que la humanidad no va a llegar y llega. Yo me acuerdo que mi padre me dec¨ªa, cuando yo de peque?o ve¨ªa las pel¨ªculas de Tarz¨¢n: ¡°Pues este fue campe¨®n ol¨ªmpico y fue muy famoso porque fue el primero que baj¨® del minuto en los 100 metros libre¡±. Era Johnny Weissmuller. Siempre esas barreras. La verdad es que Bolt era una delicia de atleta.
¡°Samaranch es una figura que atraviesa la historia de nuestro deporte desde la posguerra. Hizo de una causa su vida. Mejorar el deporte. Sacarlo a la calle, algo dif¨ªcil en este pa¨ªs, bastante conservador. Si a mi padre le hubiera dado por salir a correr al Retiro habr¨ªan pensado que estaba loco. ?l fue introduciendo esa ventana¡±
?Los mejores Juegos de la historia?
Para m¨ª, los de M¨¦xico. ?Por ser los primeros que yo vi? No. Porque quedaron marcas para toda la historia. Pas¨® algo terrible tambi¨¦n: la matanza de la Plaza de las Tres Culturas. Hab¨ªa protestas estudiantiles y, en aquella plaza, con 10.000 personas, la polic¨ªa empez¨® a disparar. Hubo dos atletas espa?oles, Sola, saltador de p¨¦rtiga, y Garriga, de altura, que estaban haciendo turismo y con el tiroteo, se escondieron bajo un coche, acojonados, como estar¨ªamos t¨² y yo. Como estaban los Juegos cerca, la prensa ocult¨® en lo posible aquello. Se minimiz¨®. Luego fueron unos Juegos magn¨ªficos. Por lo de Tommy Smith y el salto de Dick Fosbury.
Que cambi¨® para siempre la manera del salto de altura en el atletismo.
Fue de espaldas, muy llamativo. A m¨ª me pareci¨® una cosa rid¨ªcula. Pero justo en ese curso, yo hab¨ªa tenido un profesor de f¨ªsica de nombre Isidoro Cano de la Torre, que era mexicano, se parec¨ªa a Cantinflas y era muy sabio y que, a veces, para hablar de la fuerza, presi¨®n y reacci¨®n, nos pon¨ªa ejemplos de deportes, como una foto de una raqueta de tenis en la que, en el momento del impacto, dista mucho de estar recta: est¨¢ super hundida, casi como un tirachinas. Pues ¨¦l nos hab¨ªa dicho que el primero que saltara de espaldas cambiar¨ªa las cosas, porque el centro de gravedad est¨¢ en la cabeza, bastante m¨¢s cerca de la espalda que del ombligo, por as¨ª decirlo, y t¨² tienes que aplicar la fuerza necesaria para levantar el centro de gravedad que es la madre del cordero. A m¨ª me parec¨ªa una cosa te¨®rica absurda y ese verano Fosbury lo hizo as¨ª y yo dije: ¡°Qu¨¦ t¨ªo m¨¢s rid¨ªculo¡±. Y fue pasando pruebas y pruebas y gan¨® el oro. Y ya en los Juegos siguientes la mayor¨ªa de los finalistas iban as¨ª y ya no se salta de otra manera.
El atentado en M¨²nich fue en 1972, en los Juegos siguientes a M¨¦xico.
Dentro del recinto de la Villa Ol¨ªmpica, que es un espacio sagrado. Fue muy doloroso y se resolvi¨® muy mal. Desde entonces los Juegos perdieron la inocencia. Se tuvieron que proteger del terrorismo, empezaron a ser m¨¢s inc¨®modos. Ah¨ª, adem¨¢s, se quej¨® mucho Mark Spitz, que ya hab¨ªa competido, ya ten¨ªa sus siete medallas y, como era jud¨ªo, lo sacaron en un coche, tirado en el asiento de atr¨¢s y cubierto por mantas. Del aeropuerto a Londres y de Londres a Estados Unidos porque pod¨ªa ser un objetivo. Al llegar a Londres habl¨® de la seguridad. De que no pod¨ªas recibir visitas, de que les registraban todo, les requisaban las revistas porno, el Playboy¡, y luego, de repente, se les cuelan unos terroristas y ametrallan a la gente. Fue una matanza, una calamidad.
Dice, en su introducci¨®n, que este es un libro con todos los grandes h¨¦roes del olimpismo, pero tambi¨¦n sus villanos. ?Ha habido muchos?
Algunos ha habido, siempre. Manfred Ewald, el padre del sistema de dopaje de la RDA que hizo barbaridades, especialmente con las mujeres, como te coment¨¦. O Avery Brundage, racista, supremacista y pronazi. Tom¨® feas decisiones al frente del Comit¨¦ Ol¨ªmpico Internacional (COI): maniobr¨® para que le quitaran el oro de decatl¨®n a Jim Thorpe, sioux, el primer portento del atletismo. Cuando hizo aquello eran compa?eros de equipo en Estocolmo 1912, que fue donde gan¨® la medalla. Y Tonya Harding, una patinadora que ten¨ªa muchos celos de otra y mando a su novio medio novio, a un primo medio primo, a que lesionaran con un bast¨®n-porra a su gran rival, Nancy Kerrington. Y hay una cosa curiosa. Uno que hizo trampas sin querer.
?Qui¨¦n? ?Qu¨¦ ocurri¨®?
Fue un americano que, en la marat¨®n de los primeros Juegos de Los ?ngeles (1932), sale y cuando no puede m¨¢s se sube a un coche para llegar antes, coger la ropa e irse. Pero a dos kil¨®metros del final, baja y los corre como una cosa simb¨®lica¡ Se confunden todos. Y parece que es el ganador, y da una vuelta, y se siente feliz con la broma, pero se le va de las manos. Baja la hija de Roosevelt, el presidente, le felicita y ¨¦l, completamente atorado, se agobia, se va a por la ropa y se va. Pero la gente cree que ya ha visto al ganador. Y entonces cuando llega el primero se cree que es el segundo y el segundo, el tercero... Hasta que todo se aclara y le buscan poco menos que para lincharle. Le suspenden de por vida aunque luego ¨¦l se explica. Que realmente no hab¨ªa querido, pero la hab¨ªa montado gorda.
?Cu¨¢ndo crea Espa?a los primeros h¨¦roes del deporte?
Barcelona cambia todo. Esto es una obra de Samaranch, quien atraviesa la historia de nuestro deporte desde la postguerra. Quiso darle importancia, mejorarlo. Estuvo en muchos cargos. De delegado nacional de deportes que se uni¨® al del COE. Invent¨® el eslogan de ¡°Contamos contigo¡±, para sacarlo a la calle, dif¨ªcil en este pa¨ªs, bastante conservador. Si a mi padre le hubiera dado por salir a correr al Retiro, habr¨ªan pensado que estaba loco. No hab¨ªa esa ventana. Y ¨¦l la fue introduciendo. El pa¨ªs era pobre, sin instalaciones. Para nadar necesitas piscinas, para correr pistas, relojes¡ ?l hizo una causa de su vida. Hasta consigui¨® que le hicieran embajador en Mosc¨² para bizcochar el voto de la Europa del Este, porque sab¨ªa que el del habla hispana lo ten¨ªa, pero si sumaba ¨¦ste ya tendr¨ªa dos contra el anglosaj¨®n, siempre contra lo hispano.
Fue el ¨²nico en lograr unos juegos para Espa?a¡
Exacto. Sale presidente del COI y los logra para Barcelona. La sola perspectiva de los Juegos activa que se invierta. Hubo un plan serio y tuvimos unos Juegos muy exitosos y quedamos muy bien.
Alguna de mucho fuste como en los 1.500 de Cacho, una barbaridad. Y as¨ª como la gente de mi quinta hab¨ªamos visto como el espa?ol siempre quedaba ¨²ltimo, con los Gasol y Nadal otra creci¨® viendo que lo natural era ganar.
?Qu¨¦ fueron aquellos Juegos de 1992 para Espa?a?
La presentaci¨®n de un nuevo pa¨ªs. Democr¨¢tico, rejuvenecido, con otra cara. No el oscuro y cutre que hab¨ªa sido. Se organiz¨® muy bien. En una ciudad luminosa, preciosa, que se volc¨®. Todos los Juegos tienen un personaje. Bolt, Bikila, Tommie Smith... Todos menos estos, que fue Barcelona: en ning¨²n caso, salvo aqu¨ª, se ha dado tanto que la ciudad sea m¨¢s importante que el m¨¢s importante de los participantes.
Hablemos de otro tr¨¢nsito en el deporte, y la humanidad. El que lleva al profesionalismo y la comercializaci¨®n.
El deporte en principio se estableci¨® como una actividad educativa cuasi religiosa. Cobrar por ello era una malignidad, un vicio. Y era como un elemento de protecci¨®n de las clases altas, con dinero y tiempo. El que trabaja en una f¨¢brica no puede entrenar a diario, cobrar por ello, lo que provoca que, en los primeros Juegos, no haya deportistas que duren o repitan. El pudor por el dinero se perdi¨®, igual que se perdi¨® el miedo a la comercializaci¨®n y empieza a entrar un poco, por las marcas en los de los de Invierno. El material es m¨¢s importante, que el otro tambi¨¦n, pero al fin y al cabo son unas zapatillas. Aqu¨ª son los esqu¨ªes, los agarres, la ropa... Y se fue extendiendo. El que de verdad supera esa barrera es Samaranch y el momento decisivo fue Barcelona. Ya se hab¨ªan visto ejemplos antes pero los m¨¢s profesionales de todos los tiempos eran los de la NBA y aqu¨ª estuvieron. Ah¨ª tengo el c¨¢lculo: uno de ellos ganaba en un a?o todo lo que Espa?a invirti¨® en todos sus deportistas en cuatro.
¡°La medalla de oro de Ferm¨ªn Cacho fue inolvidable, porque las de los 100 metros, los 1.500 y el marat¨®n son, por este orden, las pruebas principales de atletismo en unos Juegos¡±
?C¨®mo ha sido el proceso de escritura, de orden?
Cronol¨®gica.
?Lo m¨¢s dif¨ªcil?
De primeras, cuando dije que s¨ª me asust¨¦. Estaba inspirado por el del f¨²tbol, ten¨ªa un a?o, un plazo bueno... Pero luego pens¨¦: ¡°De esto s¨¦ menos que de f¨²tbol¡±. Es escribir una historia al d¨ªa y yo tengo que estudiar cosas, que en f¨²tbol tambi¨¦n, pero los Juegos son veinte mundiales cada a?o juntos de una cosa. Pero como hab¨ªa dicho que s¨ª me puse con mucha fiebre. Es m¨¢s f¨¢cil hacer esto ahora con Google, escribir, comprobar... Ha sido una tarea grata. Pero lo termin¨¦ antes... ?Por lo que me encargaron otro (r¨ªe)!
Vienen los Juegos de Par¨ªs 2024. ?Qu¨¦ puede aportar este libro?
Un conocimiento bueno del fen¨®meno que son, que, por lo que sea, marca el m¨¢ximo de nobleza del ser humano. Es una ambici¨®n, el sue?o de cualquiera. A m¨ª me ha sorprendi¨® hablar con futbolistas como Ronaldo y Casillas que el primero me dijo que a ¨¦l le dol¨ªa la medalla ol¨ªmpica y el segundo, una decisi¨®n dif¨ªcil que tom¨® en un momento en el que se jugaba la titularidad en el Madrid. Fue la de no ir a unos Juegos, los de S¨ªdney, y que eso lo lament¨® toda la vida. Y estamos hablando de futbolistas que han tenido la mayor gloria que se pueda en el f¨²tbol. Una medalla o un desfile en unos Juegos justifican una vida.
Tambi¨¦n han sucedido muchas cosas curiosas. ?Alguna le ha llamado la atenci¨®n?
Una cosa muy divertida, de las que m¨¢s, fue con Dwan Fraser, nadadora australiana que en Tokio 1964, gan¨® unas cuantas medallas. Luego, en la juerga de por la noche, porque son chavales, alguien dijo: ¡°A que no hay coj... de cruzar a nado un estanque del palacio del emperador de Jap¨®n, que all¨ª es como Dios y medio, y robar la bandera¡±. Pues hubo. Les cazaron y les metieron en el calabozo. Y hay otra gamberrada muy divertida.
Cuente.
De cuanto se estren¨® la bandera ol¨ªmpica, la blanca con los aros. Una noche, en los de Amberes 1920, tambi¨¦n con un ¡°a que no hay¡± entre dos, Harry Prieste, saltador de trampol¨ªn que era muy ¨¢gil, la rob¨®. Luego no se lo dijo a nadie, ni a sus propios padres. Tras Los ?ngeles 1984, en un homenaje a todos los medallistas de la historia de Estados Unidos, que ¨¦l, muy mayor ya, estaba en la mesa presidencial, alguien dice: ¡°El gran misterio de los Juegos es qu¨¦ pas¨® con la bandera de Amberes¡¡±. Y Harry, que entonces ten¨ªa 101, 102 a?os, dijo: ¡°La tengo yo¡±. Decidi¨® que deb¨ªa devolverla al COI y se la entreg¨® a Samaranch en un acto oficial. Est¨¢ metida en un cristal en el museo oficial de Lausana.
¡°Al inicio, que las mujeres hicieran deporte se consideraba una impudicia. Hab¨ªa que hacerlo con poca ropa. Pierre de Coubertin, su creador, adem¨¢s, no conceb¨ªa para la mujer otra cosa que no fuera la sonrisa que alegraba al ganador¡±
Los oros de Mark Spitz fueron una gesta en su d¨ªa.
?Algo que nos pon¨ªa de cuernos a los de mi edad! Porque todas las chicas ten¨ªan en el colegio mayor el p¨®ster de este guaperas con las siete medallas y t¨² dec¨ªas: ¡°Yo qu¨¦ pinto aqu¨ª¡±. A m¨ª me cogi¨® de lleno. Yo ten¨ªa entonces 21 a?os.
?La historia m¨¢s triste?
Quiz¨¢ la de Carvajal, un cartero cubano, ese s¨ª que es esp¨ªritu ol¨ªmpico. Corr¨ªa mucho y era muy famoso. Supo de los Juegos y quiso ir. Hizo una colecta, sac¨® dinero para viajar en barco a Nueva Orleans y luego cruzar a Sant Louis donde unos tah¨²res le limpiaron el dinero. Lleg¨® a los Juegos con una mano y otra detr¨¢s, de poliz¨®n en trenes, de mendigo puro. Pero llega a la salida. No ten¨ªa m¨¢s que una ropa, el uniforme azul de cartero que, cuando le ven para correr, se cachondean. Uno le aconseja que se corte los pantalones para correr el marat¨®n. Sale, va bien posicionado y pide comida. Alguien le da unas manzanas demasiado verdes y le sientan mal, pero llega quinto. Cuando vuelve a Cuba lo hace como h¨¦roe, pero enseguida queda orillado, muere en la pobreza y justo cuando lo hace la Polic¨ªa le roba todas las medallas y lo que tiene. Eso me da pena. Que no haya un museo all¨ª con todos sus trofeos.
El f¨²tbol siempre ha sido contraol¨ªmpico. ?Por qu¨¦?
Porque la FIFA no le ha dejado. Y tampoco interesaba. A nadie. Lo echaron por profesional. El futbol, de hecho, es el primer ¨¦xito del espa?ol en unos Juegos, la plata de Amberes, en el 20, cuando ya empezaba a haber profesionales. En el 32 no particip¨® y en el 36 se readmiti¨® siempre que fueran amateurs. En Barcelona o Se¨²l se admite a los Sub-23. Es una relaci¨®n ambivalente y dif¨ªcil la de los Juegos y el f¨²tbol, que en el 30, por cierto, crea su Mundial...
De los ¨¦xitos de las mujeres, ?cu¨¢l emociona m¨¢s?
El de Fanny Blankers-Koen, la mam¨¢ voladora. Porque es la primera en ganar cuatro en unos mismos Juegos, porque es madre, y porque la cogen las guerras y estuvo ocho, diez a?os sin Juegos, porque si no se hubiese hartado a ganar medallas.
Hablemos de las medallas espa?olas en los Juegos. ?La que m¨¢s le ha impresionado?
La de Ferm¨ªn. Y las de Mireia, que ha ganado en muchas distancias y estilos en nataci¨®n. Su oro es una de las del top ten de los Juegos. A lo mejor me produjo m¨¢s emoci¨®n porque a m¨ª me han producido mucha los ¨¦xitos de las mujeres en el deporte porque s¨¦ que han sido m¨¢s dif¨ªcil. Cada cosa que ha hecho una mujer en el deporte en general. Para los hombres ha habido tiempos en los que lo ha sido pero nunca han tenido a la sociedad en contra. Fue muy dif¨ªcil para Santana llegar, que era un pobre recogepelotas, pero eso en chicas ya era imposible. Quiz¨¢ en ese momento me dio m¨¢s alegr¨ªa la de Mireia porque, adem¨¢s, la de Ferm¨ªn vino en medio de una fiesta. El d¨ªa no s¨¦ cu¨¢nto, once o doce de Barcelona, donde est¨¢bamos ganando desde el primero, con Moreno, un ciclista. Pero es que creo que la de Ferm¨ªn es¡
Lil¨ª ?lvarez fue la primera mujer espa?ola presente en unos Juegos, en los de Par¨ªs 1924, hace un siglo. ?No le llama la atenci¨®n lo poco que se la recuerda hoy en d¨ªa?
Cuando yo era chico sonaba mucho. Pasa con Ricardo Zamora, ya no se habla de ¨¦l y fue famoso en todo el mundo como Jordan. Lil¨ª sonaba por sus m¨¦ritos deportivos, porque era una pionera, Wimbledon, la primera que invent¨® una falda pantal¨®n, que se mont¨® un esc¨¢ndalo¡ No se la recuerda ya. Y es una pena.
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