La incre¨ªble historia de Poli D¨ªaz, el Potro indomable
El madrile?o (52 a?os) fue ocho veces campe¨®n de Europa y un fen¨®meno deportivo y medi¨¢tico en los ochenta... tambi¨¦n un superviviente.
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Considerado como uno de los mejores p¨²giles espa?oles de la historia, el Potro de Vallecas conquist¨® el Campeonato de Europa hasta en ocho ocasiones, convirti¨¦ndose en todo un fen¨®meno medi¨¢tico y social. Sus espectaculares victorias por KO devolvieron la pasi¨®n por el boxeo, pero despu¨¦s su mayor rival fueron las adicciones. Tambi¨¦n las ha vencido y con 52 a?os se entrena para intentar disputar un combate de exhibici¨®n.
La historia de Policarpo D¨ªaz Ar¨¦valo es la de un aut¨¦ntico superviviente. Un luchador noqueado por los golpes de la vida que dobl¨® la rodilla muchas veces, pero siempre fuera del ring, cuando la fortuna se esfum¨® con la misma rapidez con la que hab¨ªa hecho acto de presencia. El ¨ªdolo de los pesos ligeros, el gran campe¨®n que acab¨® sin rivales en Europa, qued¨® despojado del esplendor de anta?o por culpa de las drogas. Su tragedia personal empa?¨® un palmar¨¦s admirable (siete veces campe¨®n de Espa?a y ocho de Europa), y desgast¨® una imagen p¨²blica cada vez m¨¢s alejada del deporte y m¨¢s recurrente en las p¨¢ginas de sucesos. El astuto boxeador al que nunca hab¨ªan tumbado en el ring, el mismo que el 27 de julio de 1991, dej¨® a media Espa?a desvelada, pendiente del televisor a la espera de una gesta en Norfolk (Virginia), cuando disput¨® el t¨ªtulo Mundial ante Pernell Withaker, se enfrent¨® despu¨¦s a un enemigo mucho m¨¢s poderoso que el escurridizo 'Sweat Pea', uno al que Poli no esperaba. El Potro emprendi¨® un peligroso viaje hacia la autodestrucci¨®n. Un largo trayecto sin retorno hacia un abismo al que nadie le hab¨ªa empujado y del que ha escapado.

Poli toc¨® fondo, s¨ª, pero volvi¨® a levantarse, una y otra vez, demostrando que su talla de campe¨®n no deb¨ªa medirse s¨®lo por el peso de sus t¨ªtulos o la ¨¦pica de sus legendarias batallas sobre el cuadril¨¢tero, sino por el empe?o en recuperar su dignidad, una condici¨®n perdida a?os atr¨¢s en los mercados de la adicci¨®n y el trapicheo. El Potro tuvo la suerte de poder regresar para contarlo porque un d¨ªa alguien le tendi¨® una mano generosa, d¨¢ndole motivos para seguir adelante. Policarpo, el tipo vacil¨®n y carism¨¢tico, nunca dej¨® de ser humilde incluso en los tiempos en los que los n¨²meros de su cuenta bancaria dec¨ªan lo contrario, cuando los pol¨ªticos y las celebridades le buscaban para salir en la foto y sus combates arrastraban multitudes a los estadios en la Espa?a del pelotazo.
Un humilde chico de barrio que nunca dej¨® de serlo, pues su historia transcurre hoy, donde comenz¨® la leyenda hace 52 a?os, en el coraz¨®n de Vallecas. Poli hab¨ªa nacido el 21 de noviembre de 1967 en el seno de una familia numerosa, (fue el sexto de ocho hermanos), con pocos recursos y muchas necesidades. Un avispado muchacho que un buen d¨ªa, harto de la escasez diaria predominante en su casa, prometi¨® a sus hermanos que aquella noche cenar¨ªan como ricos. Se dirigi¨® al popular Museo del Jam¨®n y aprovech¨® el despiste de los camareros para robar una de las patas colgadas en el bar. Tras la huida, su decepci¨®n fue may¨²scula al comprobar que la pata no hab¨ªa salido de ning¨²n porcino. Bajo la red que envolv¨ªa el bot¨ªn lo ¨²nico que hab¨ªa era escayola. Para no volver a casa con las manos vac¨ªas, Poli atrap¨® un pato del estanque del Retiro para que su madre lo guisara, llev¨¢ndose a cambio una buena bronca. La familia viv¨ªa, en Palomeras en pleno distrito vallecano. Un lugar donde, en palabras del propio campe¨®n, "empezaron a faltar h¨¦roes y a sobrar hero¨ªna". En ese entorno deprimido y peligroso de mediados de los setenta, es donde el p¨²gil desarroll¨® el instinto de supervivencia que m¨¢s tarde le hizo triunfar en el boxeo. "En Vallecas hab¨ªa mucha delincuencia. La gente estaba acostumbrada, como si aquello fuera normal, pero cuando sal¨ªas a la calle ten¨ªas que ir preparado para todo. M¨¢s de una vez me encontr¨¦ con un tiroteo saliendo del colegio", recordaba D¨ªaz en alguna entrevista, que pasaba m¨¢s tiempo callejeando que dentro de las aulas. Sin duda alguna el deporte salv¨® su adolescencia de un destino incierto.
Poli descubri¨® el boxeo por casualidad, en el a?o 1982 caminando por la Avenida de la Albufera. Pas¨® por delante del gimnasio del Estadio de Vallecas donde la gente boxeaba. All¨ª encontr¨® a Alfredo Evangelista, que hab¨ªa sido campe¨®n de Europa de los pesos pesados y a un mont¨®n de chavales que estaban haciendo guantes. Le llam¨® mucho la atenci¨®n todo aquello y pens¨® que le pod¨ªa gustar, que el boxeo le pod¨ªa venir bien. Ten¨ªa catorce a?os y aunque ya ganaba alg¨²n dinero trabajando, no pod¨ªa costearse las clases. A cambio limpiaba dos o tres veces al d¨ªa el recinto para devolver el favor. "Gracias al gimnasio pod¨ªa ducharme con agua caliente, que en mi casa no la prob¨¢bamos nunca", afirma el campe¨®n. A la semana pusieron a pelear a Poli sin saber nada de boxeo por lo que soltaba los golpes como si estuviera en la calle. Su primer combate oficial fue en la madrile?a plaza del Dos de Mayo de Malasa?a contra un compa?ero del gimnasio. Para poder pelear, Poli tuvo que falsificar su libro de familia, porque era obligatorio tener 15 a?os, por eso muchas veces existi¨® confusi¨®n con su fecha de nacimiento. "En esos primeros combates como juvenil no ten¨ªa ni idea de boxeo, solo las cuatro reglas que hab¨ªa aprendido sobre la marcha, pero ten¨ªa tan buenas sensaciones que me daban ganas de seguir".
Como el vallecano iba ganando aquellos primeros enfrentamientos, pronto le empezaron a colocar rivales de m¨¢s entidad, de categor¨ªa amateur e incluso ol¨ªmpicos. Eran los boxeadores de Ricardo S¨¢nchez Atocha (futuro entrenador de Poli), que en aquel momento se encargaba del gimnasio del Palacio de los Deportes de Madrid. El Potro de Vallecas fue venciendo uno tras otro a sus rivales, algunos de los cuales pertenec¨ªan a pesos superiores al suyo, que en aquel momento era superpluma (menos de 60 kilos). Poli ya destac¨® del resto al ganar el campeonato de Castilla y Atocha enseguida se dio cuenta de su potencial. "Sin duda alguna estamos hablando del p¨²gil m¨¢s completo y con m¨¢s cualidades que nos dio el boxeo espa?ol en las ¨²ltimas d¨¦cadas", declar¨® con rotundidad el que fue su entrenador durante muchos a?os.
Atocha no dud¨® en pedir a la joven promesa que se fuera con ¨¦l. Poli ya estaba cansado de la mala gesti¨®n del gimnasio de Vallecas, cuyos responsables recortaban el dinero de las dietas y decidi¨® marcharse con su nuevo preparador. Al principio el boxeador peleaba sin mucha cabeza, intentando zanjar los combates lo antes posible y con el tiempo descubri¨® que lo m¨¢s importante era observar al rival y procurar anticiparse a sus movimientos. "Las reglas son muy sencillas: pegar y que no te peguen". Una constante que el deportista siempre tuvo muy presente a lo largo de su trayectoria. Poli era un boxeador tremendamente inteligente, con mucha intuici¨®n y mucha confianza en s¨ª mismo, capaz de enga?ar a su rival en el momento preciso con unos cambios de ritmo explosivos. No ten¨ªa demasiada estatura (1,66 m) para la categor¨ªa de los ligeros, por eso deb¨ªa meterse en la distancia corta y pasar manos. Y aunque su pegada no era como la de otros hist¨®ricos como Perico Fern¨¢ndez, sus victorias por KO se hicieron famosas.
Resolv¨ªa los combates en pocos asaltos, lo cual garantizaba el espect¨¢culo. Por eso se hizo tan popular, por eso puso el boxeo de moda. "Ve¨ªan que me iba como una fiera a comerme a los t¨ªos. Boxeaba con arranques de rabia, igual que Perico Delgado con la bici. Y eso les pon¨ªa cachondos: la furia espa?ola", recuerda el exboxeador. Siempre se ha dicho que Poli carec¨ªa de t¨¦cnica, pero es un error pensarlo, ya que pocas veces alcanzaban su rostro en un combate. Ni siquiera su nariz aplastada es consecuencia de alg¨²n golpe furtivo, sino de una intervenci¨®n quir¨²rgica. Poli manejaba muy bien la distancia y cuando encontraba hueco, soltaba su derecha fulminando a los rivales. Con esa t¨¦cnica innata consigui¨® en 1986 ser campe¨®n de Espa?a con 18 a?os. Tan solo llevaba tres meses como profesional. A pesar de tener que perder siete kilos la semana anterior (la b¨¢scula siempre fue su peor enemigo), consigui¨® arrebatarle el t¨ªtulo a Jos¨¦ Antonio Hernando. Fue una ¨¦poca dura para Poli, que compatibilizaba el deporte con su trabajo de alba?il, pero la ambici¨®n del Potro no ten¨ªa l¨ªmites. Estaba convencido de que no le iba a costar alcanzar el t¨ªtulo europeo. Incluso ya so?aba con ganar el Mundial.
En mayo de 1988, Informe Semanal, el cl¨¢sico programa de Televisi¨®n Espa?ola, le dedic¨® un reportaje a Poli. Algo parad¨®jico en un momento en el que en el boxeo no era difundido por el canal p¨²blico. En el reportaje, D¨ªaz comentaba con espontaneidad la poca importancia que le daba al hecho de ganar el campeonato de Europa. "Como estoy convencido de que lo voy a ganar, tampoco le doy demasiada importancia". Altas expectativas para un deportista que no ten¨ªa ning¨²n tipo de financiaci¨®n, ni esp¨®nsor, ni apoyo de la Federaci¨®n, con la que por cierto nunca tuvo buenas relaciones. Prueba de ello fue la ausencia de Poli en los Juegos Ol¨ªmpicos de Los Angeles en 1984.
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Todo cambi¨® en octubre de 1987 con la llegada de Enrique Sarasola, un empresario aficionado al boxeo, popular por ser amigo del, por aqu¨¦l entonces, Presidente del Gobierno, Felipe Gonz¨¢lez. "Me dijo que me hab¨ªa visto boxear y que le parec¨ªa muy bueno, que ten¨ªa mucha proyecci¨®n, pero que cre¨ªa que no se estaban haciendo las cosas como yo merec¨ªa. Y me prometi¨® que, si me iba con ¨¦l, iba a conseguir que peleara por el campeonato del mundo". Afirma Poli en su biograf¨ªa. Sarasola, gran amante del deporte, fue como un padre para el campe¨®n. "Vi grandes valores humanos en Poli, es un chico que necesitaba ayuda, ten¨ªa dificultades en casa y creo que de ¨¦l se puede hacer un campe¨®n del mundo", declaraba el empresario en 1988.
Le hizo concentrarse en su finca en El Espinar, Segovia. Un lugar en el que Sarasola hab¨ªa instalado un ring para poder entrenar y tres sparrings a disposici¨®n del campe¨®n. Adem¨¢s se cre¨® la sociedad an¨®nima promotora 'El Espinar' que a partir de entonces organiz¨® los combates del vallecano. De esa sociedad Poli pose¨ªa el 96% de las acciones y Sarasola el 1%. La mayor parte de las ganancias por los combates eran para el boxeador. Una muestra evidente que Sarasola no quer¨ªa aprovecharse del talento de Poli. El hombre de negocios, fue crucial en la vida del Potro, pues le apadrino y le aconsejo lo mejor que pudo, incluso en los momentos en los que Poli empez¨® su declive.
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La intenci¨®n Sarasola era revitalizar el boxeo en Espa?a a trav¨¦s de la figura del carism¨¢tico Potro y lo consigui¨®. Con ¨¦l lleg¨® el patrocinio de la marca de concesionarios Otaysa, (que luego lo har¨ªa con el Real Madrid) y los canales auton¨®micos comenzaron a retransmitir sus peleas. Tras defender el t¨ªtulo nacional hasta en 6 ocasiones, Poli ya estaba preparado para asaltar Europa y el 30 de noviembre de 1988 se celebr¨® en G¨¦nova la pelea por el t¨ªtulo Intercontinental. El campe¨®n Di Lorenzi no le puso las cosas f¨¢ciles a Poli. El espa?ol recibi¨® aquella velada un fuerte golpe en su rostro, el m¨¢s fuerte que le dieron en toda su carrera. Un impacto que le hizo bastante da?o, aunque supo encajarlo sin aparente dificultad. Tras un potente crochet de izquierda de Poli, el italiano cay¨® en el quinto asalto, tal y como El Potro hab¨ªa pronosticado en la rueda de prensa. El campeonato de Europa se fue para Espa?a y Poli aument¨® su leyenda.
Probablemente entre 1988 y 1990, el campe¨®n de los ligeros disfrut¨® de su mejor etapa deportiva, en la que estaba mejor preparado. Cuenta S¨¢nchez Atocha, el entrenador que vivi¨® con Poli su etapa m¨¢s gloriosa, que aquella versi¨®n del Potro, la del flamante campe¨®n que agot¨® la baraja de aspirantes al t¨ªtulo europeo, pod¨ªa haber vencido a cualquier rival, incluso al gran Whitaker, con el que posteriormente no pudo. Su estado de forma era impresionante. "Me levantaba pronto, desayunaba y me iba a correr doce kil¨®metros diarios por Navacerrada, Peguerinos y el Puerto de los Leones. Las tardes me las pasaba en el gimnasio", recuerda El Potro.
A lo largo de esos a?os Poli defendi¨® el Campeonato de Europa hasta en 7 ocasiones con rivales de gran entidad (Simoes, Jacobsen, Boyle, Becchetti, Cassi y el espa?ol Carlos Miguel). S¨®lo dos de sus oponentes consiguieron acabar el combate en pie (Simoes, al que gan¨® por puntos en dos ocasiones y Boyle, el cicl¨®n de Glasgow, un peligroso zurdo que puso en dificultades al Potro en el ¨²ltimo asalto de la pelea). Las famosas veladas celebradas en el Palacio de los Deportes pasar¨¢n a la historia del boxeo espa?ol. Especialmente la disputada contra el dan¨¦s Jacobsen, en la segunda defensa del t¨ªtulo europeo, donde 15.000 personas abarrotaron el recinto para ver a Poli tumbar en el sexto asalto a su rival. Fue el punto ¨¢lgido de la carrera del coloso vallecano. Tras la victoria sobre Boyle, Europa se le empez¨® a quedar peque?a, por lo que se empez¨® con el campeonato del Mundo. Llegaba la hora de cumplir con el sue?o m¨¢s deseado.
El combate por el Mundial demor¨® mucho tiempo hasta poder cerrarse, fue entonces cuando surgieron rumores sobre las supuestas escapadas que Poli hac¨ªa de El Espinar. Se dec¨ªa que empez¨® a descuidarse, que cerraba las discotecas, que se rodeaba de personas que no le conven¨ªan. Un accidente en el que, tras esquivar a un veh¨ªculo, el coche del Potro acab¨® estrell¨¢ndose contra un ¨¢rbol, provocando una peque?a lesi¨®n en su rodilla, acab¨® con la paciencia de Sarasola, que a partir de ese momento enfri¨® su relaci¨®n con el boxeador. Tanto es as¨ª que a pesar de organizar el combate contra Pernell Whitaker, Sarasola nunca viaj¨® a Estados Unidos para presenciar en persona el asalto al t¨ªtulo Mundial.
Finalmente y tras muchas negociaciones lleg¨® el d¨ªa en el que Poli se jug¨® a cara o cruz su carrera. La expectaci¨®n en Espa?a fue enorme, tanto es as¨ª que Telecinco, el canal que retransmiti¨® la velada, puso una gran cantidad de dinero para hacerse con los derechos del evento deportivo. Hubo muchas cosas extra?as en torno a ese combate. Los hermanos Duva, representantes del rival de Poli, consiguieron que el evento se organizara en Virginia, en casa del campe¨®n, con lo que ello implicaba. Hasta entonces ning¨²n boxeador espa?ol hab¨ªa ganado el t¨ªtulo mundial en territorio norteamericano. Exigieron adelantar el pesaje en beneficio de Whitaker, para que el campe¨®n tuviera m¨¢s tiempo de recuperarse. Hasta el horario en el que se iba a disputar la pelea cambi¨®. En Espa?a la velada se emiti¨® en torno a las 3 de la madrugada. A pesar de ello, las cifras de audiencia se dispararon. M¨¢s de dos millones de espectadores y un 92% de cuota de pantalla hablan sobre la repercusi¨®n del evento.
En juego estaba el Campeonato del Mundo de los ligeros FIB, WBA y WBC que ostentaba Pernell 'Sweat Pea' Whitaker, un extraordinario boxeador, veloz y elegante que aquella noche encontr¨® a un rival mucho m¨¢s complicado de lo que esperaba. "Nada m¨¢s sonar la campana me fui a por ¨¦l, a presionarle con agresividad, que era lo que hab¨ªa planeado. Pero Whitaker aguant¨®, se defendi¨® bien y no pude llegar a tocarle." Recuerda Poli. En el segundo asalto el virginiano lleg¨® con un jab de derecha al ment¨®n de Poli, que tropez¨® cayendo a la lona. El ¨¢rbitro comenz¨® una injusta cuenta de protecci¨®n que rest¨® puntos al espa?ol. El Potro comenz¨® a girar a su izquierda, ya que su rival era zurdo y aunque en varias ocasiones intent¨® buscar la contra bajando su guardia, 'Sweat Pea', que era muy inteligente no entr¨® al envite. Los cuatro primeros asaltos estuvieron igualados, pero en el fat¨ªdico quinto, un gancho de izquierda fisuro una de las costillas de Poli. A partir de ese momento al Potro se le escap¨® un combate al que no hab¨ªa ido lo suficientemente preparado. Su estado no era el ¨®ptimo ya que hab¨ªa tenido problemas para dar el peso y hab¨ªa dejado de comer los d¨ªas previos al combate. Aun as¨ª su gran fortaleza y su talento sobre el ring le hicieron llegar hasta el final para poner en apuros al en los ¨²ltimos segundos al Campe¨®n del Mundo, que defend¨ªa el t¨ªtulo por novena vez.
Poli perdi¨® por puntos y regres¨® a Espa?a con una victoria menos. Fue recibido como un h¨¦roe en el aeropuerto de Barajas y despert¨® de un sue?o que acab¨® ese d¨ªa. A partir de ese momento la verdadera pelea comenz¨® en su existencia y aunque cansado, El Potro sigue hoy en d¨ªa sin dejarse domar por la vida, haciendo lo que m¨¢s le gusta, ense?ar todo el boxeo que aprendi¨® a lo largo de los a?os.