Griezmann y el fr¨ªo que hace lejos del Cholo
Ha pasado un a?o ya y a¨²n no s¨¦ del todo qui¨¦n ha extra?ado m¨¢s. Si el Atl¨¦tico a Griezmann o Griezmann al Atl¨¦tico. En Madrid se han a?orado sus goles, tantos meses empatando, igualando los peores registros de la historia. Y, mientras, Antoine en Barcelona sin ser Antoine. Porque no, ese que hemos visto por la tele no es ¨¦l. Siempre callado, taciturno, ¨²ltimamente hasta avinagrado. Le veo y no puedo dejar de pensar en aquello que dec¨ªa en su libro, Detr¨¢s de una sonrisa, mucho tiempo mi Biblia. Que ¨¦l para jugar bien necesitaba ser feliz. Que si no lo era se notaba. Faltaban los goles, su chispa. Faltaba Grizi, su nombre en el vestuario rojiblanco, su apodo cari?oso. No s¨¦ si en el del Bar?a alguien le llamar¨¢ as¨ª.
No dudo que en el Atl¨¦tico fue feliz. Se le quer¨ªa. A pesar de sus escarceos en verano, siempre coqueteando con otros, se le quer¨ªa mucho. En cinco a?os se convirti¨® en el quinto m¨¢ximo goleador del club (133 goles), fue el primero del Metropolitano como Luis del Calder¨®n, pero quer¨ªa sentarse a la mesa de otros y sent¨ªa que desde Madrid ya no le alcanzaba. Pero olvid¨® algo: Simeone. Si en la Real ya era grande, fue el Cholo quien lo convirti¨® en campe¨®n del mundo. El Cholo y su pizarra, el Cholo y su confianza. Y qu¨¦ fr¨ªo hace lejos de ¨¦l. Lo sufre Griezmann como antes Arda. Le avis¨® Erika. Tampoco eso lo puedo dejar de pensar. Que su mujer se lo dijo. "Aqu¨ª ser¨¢s historia, all¨ª... uno m¨¢s". Pero no. All¨ª peor. Un futbolista vulgar. Y suplente de Braithwaite.