Grada Ken Loach
Con la que lleva cayendo todos estos a?os, no es dif¨ªcil sentirse como un personaje de cualquier pel¨ªcula de Ken Loach. Y m¨¢s en estos d¨ªas. En su ¨²ltima andanada social, Sorry We Missed You, un tipo que compra por internet a una multinacional depredadora y recibe su paquete despanzurrado en su casa de Newcastle, le echa en cara al repartidor, un currante que luce sudadera de los red devils, que sea del globalizado Manchester United en lugar de apoyar a las urracas: "Support Your Local Team!", viene a decirle, crey¨¦ndose muy comprometido con sus colores, pero olvidando el producto local, el comercio local, los impuestos locales y hasta la verg¨¹enza (local).
Si el sentido com¨²n ya es dif¨ªcil de encontrar, no le pidamos congruencia a un hincha. Los sentimientos casan mal con la raz¨®n. Como enamorado del f¨²tbol y de unos colores puedo pensar que los futbolistas tienen mucho m¨¢s riesgo que otros trabajadores que podemos teletrabajar, guardar distancias y llevar mascarillas, y a la vez desear que jueguen cuanto antes para nosotros. Puedo preferir que mi equipo se salve de cualquier manera, incluso sin jugar, mientras muero por ver marcar goles a RDT. Puedo querer que, como Real Sociedad y Athletic con su final de Copa, tambi¨¦n la Liga se dilucide cuando haya p¨²blico y a la vez poner a enfriar ya las cervezas para ver los partidos de la Bundesliga recuperada. Querer o no querer f¨²tbol, como el ser o no ser de Hamlet, pero levantando un bal¨®n por calavera.
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El f¨²tbol se parece peligrosamente a la visi¨®n de Loach, que incluye una secuencia futbolera en todas sus pel¨ªculas (menos Black Jack, ambientada en el siglo XVIII, y alguna otra m¨¢s ¨Cpocas¨C como El viento que agita la cebada, donde cambia football por hurling) y es fiel seguidor del Bath City FC, en la sexta divisi¨®n inglesa. Pero despu¨¦s de visitarle en su oficina del SoHo londinense descubr¨ª que nunca estuvo interesado en retratarlo. Del f¨²tbol s¨®lo le interesa la aut¨¦ntica realidad latente: la pasi¨®n de los aficionados. Los ¨²nicos que pierden siempre.