Vinicius, la Quinta y la sacudida que pide la hinchada
El p¨²blico se quej¨® del equipo, pero se enamor¨® de Vinicius. Este Real Madrid no convoca, no le llega a la gente.
Este Real Madrid recuerda de alguna manera a aquel de los primeros a?os 80, peleado con el campeonato de Liga (no gan¨® el t¨ªtulo entre 1980 y 1986) y con bastante des¨¢nimo en la hinchada, que no sol¨ªa llenar el Bernab¨¦u. El distanciamiento se hizo tan visible que el p¨²blico decidi¨® explorar al Castilla, reunido en torno a cinco chavales: Sanch¨ªs, M¨ªchel, Mart¨ªn V¨¢zquez, Pardeza y Butrague?o. Recibieron m¨¢s carrete medi¨¢tico del habitual y la hinchada quer¨ªa emitir veredicto. En ocasiones, cuando el Castilla pasaba a jugar en el Bernab¨¦u, se reun¨ªa tanta o m¨¢s gente que con el Real Madrid. Un partido frente al Athletic de Aspiazu, segundo t¨¦cnico ahora del Bar?a, y los hermanos Salinas congreg¨® a casi 70.000 personas. El Madrid, dirigido por Alfredo Di St¨¦fano, gestion¨® con rapidez y sabidur¨ªa aquel fervor. Aquellos cr¨ªos debutaron inmediatamente en el Real Madrid, se gener¨® un entusiasmo impensable y la aton¨ªa se convirti¨® en fervor. Hab¨ªa que acudir cada domingo al Bernab¨¦u y llenarlo hasta la bandera.
El Madrid actual no convoca, no le llega a la gente. Esta demasiado visto, un poco revenido. Necesitaba de una agitaci¨®n que no se ha producido. Cada vez acude menos gente al campo. Hace dos jornadas, frente al Rayo, en v¨ªsperas navide?as, se reunieron 55.000 personas. Contra la Real Sociedad, en la festividad de Reyes, no llegaron a 54.000. Un tercio del estadio se qued¨® vac¨ªo, problema in¨¦dito en un campo que hasta la temporada anterior era un hervidero de gente. Conseguir una entrada en el Bernab¨¦u era una aventura. La presencia de Cristiano Ronaldo a?ad¨ªa el toque internacional definitivo. Caminar por La Castellana una hora antes del encuentro significaba escuchar multitud de idiomas. El m¨¢s infrecuente, el castellano. Viajaba gente de toda Europa y del otro lado del Atl¨¢ntico para ver al Madrid.
Ese influjo se ha perdido. Se ha abierto una brecha considerable entre la afici¨®n y el equipo. Frente a la Real s¨®lo se mantuvo en el campo el fondo blanco, como no puede ser de otra manera. Hace tiempo que el Madrid perdi¨® frescura en su juego. La mayor¨ªa de sus mejores futbolistas pasan de los 30 a?os. En muchos casos, llevan 10 o m¨¢s temporadas en el equipo. Algunos que hac¨ªan gracia al personal, caso de Marcelo, son abroncados ahora. El juego es mediocre, aunque frente a la Real mereci¨® mejor resultado, y los jugadores parecen agotados. Bale, elegido por el presidente para liderar esta temporada, ha sido un fiasco. Kroos da impresi¨®n de abatimiento. Modric tiene 33 a?os. J¨®venes como Isco, Asensio y Ceballos viven entre cr¨ªticas cada vez m¨¢s duras.
El equipo invita a una revoluci¨®n, exactamente igual a la que protagoniz¨® la Quinta del Buitre. Aqu¨ª no hay nada parecido a una generaci¨®n dorada, aunque es cierto que los j¨®venes del segundo equipo mantienen el tipo en el primero. No hay una quinta en perspectiva, pero s¨ª un futbolista que ha decidido situarse en las ant¨ªpodas de la murria actual. Es Vinicius, autor de un partidazo contra la Real Sociedad, un chaval de 19 a?os que recuerda a los brasile?os de primera fila: veloz, potente, habilidoso, descarado y vertical. Es casi un adolescente, pero tiene cuerpo de hombre. Est¨¢ listo para jugar y quiz¨¢ para triunfar. El p¨²blico lo adivin¨® en seguida. Se quej¨® del equipo, pero se enamor¨® de Vinicius. Es la prueba de que este Madrid necesita una revoluci¨®n urgente para sacar a los aficionados del desapego.