Este ten¨ªa que ser el Mundial de Messi
Lo del otro d¨ªa ante Islandia podr¨ªa mirarse como un accidente, una mala tarde de un equipo grande ante otro menor, un empate con la causa final de un penalti fallado por Messi. Lo de ayer pone en cuesti¨®n que aquello fuera un accidente, y sugiere que ni Argentina ni Messi est¨¢n para m¨¢s. Ese 3-0 de Croacia marc¨® la distancia entre una selecci¨®n organizada y con ganas y otra que ni lo uno ni lo otro. Un resultado de tanto impacto en imagen como a la hora de echar cuentas sobre la posibilidad de Argentina de seguir adelante. Tiene un solo punto y un -3 en la tabla de goles. Pase lo que pase hoy entre Nigeria e Islandia, las cuentas son dif¨ªciles.
El asunto es que Argentina no est¨¢ y Messi tampoco. ?ste ten¨ªa que ser su Mundial, el momento para equipararse por fin a Maradona en el coraz¨®n de los argentinos y para desempatar con Cristiano Ronaldo, cuya constancia le ha permitido acosarle en la tabla del Bal¨®n de Oro. Pero Messi no est¨¢. Jug¨® regular ante Islandia, con la mancha del penalti fallado, dos puntos que ahora servir¨ªan de gran consuelo, pero lo de ayer fue peor. Estuvo pasivo, desentendido en gran parte del encuentro, con escasas arrancadas. Lo mismo con el 0-0, con el 0-1, con el 0-2 y con el 0-3. Un tipo moh¨ªno, como arrastrado a un sitio al que no hubiera deseado acudir.
No hay equipo alrededor, pero de quien tiene visos de ser considerado el mejor de la historia puede esperarse otra cosa. A¨²n tiene tiempo. O no. Le queda seguro el partido de Nigeria y si tiene suerte, algunos m¨¢s. A ver si a¨²n le vemos. Menos esperanzas tengo de ver a Argentina, un descalzaperros, desde el meta, que quiso hacer un sombrero en su ¨¢rea (jugar bien con el pie supone tambi¨¦n evitar riesgos in¨²tiles) hasta el modelo colectivo, confuso, que prescinde de algunos jugadores de buen tono (Banega jug¨® un ratito el otro d¨ªa, Dybala un ratito ayer) y que est¨¢ desesperando a un pa¨ªs que ama el f¨²tbol como ninguno. El pa¨ªs de Di St¨¦fano, Maradona y Messi.