Noche de Reyes
Todo debi¨® empezar el 6 de enero de 1973, cuando sus Majestades me trajeron la equipaci¨®n del Celta. Por entonces las camisetas ven¨ªan sin dorsales, as¨ª que cog¨ª una cinta aislante negra, unas tijeras y recort¨¦ como mejor supe el ¡®9¡¯ de Doblas. Sin embargo, me hice un l¨ªo con el lado adhesivo y en vez de con el ¡®9¡¯ jugu¨¦ con la letra ¡®e¡¯ a la espalda para cachondeo de todo el barrio.
Quiz¨¢s por tratarse de una fecha m¨¢gica aquel sacrilegio cometido sobre la camiseta del Celta ha provocado un ¡®meigallo¡¯ que se repite cada vez que informo del equipo vigu¨¦s, como en la final de la Copa del 94 contra el Zaragoza. En los penaltis Alejo golpe¨® mal el bal¨®n, Cedr¨²n lo detuvo e Higuera dar¨ªa a continuaci¨®n el t¨ªtulo a los ma?os.
En la zona mixta del Calder¨®n, todav¨ªa un chaval, me codeaba con Gaspar Rosety, Eduardo Torrico, I?aki Cano... Entre un tr¨ªo de jugadores con el ch¨¢ndal del Celta distingu¨ª a Alejo, le cog¨ª por el hombro, y coloc¨¢ndole el micro de TVE le solt¨¦:
-¡°Ha sido una pena, pero Alejo, hay que levantar la cabeza¡±
-¡±Si, una pena, pero es que yo no soy Alejo. Soy el preparador f¨ªsico¡±.
-¡±Te pareces mucho¡±, balbuce¨¦ como disculpa mientras estallaba una carcajada general en la sala de prensa.
Otra vez llegu¨¦ a narrar un partido del C¨¦ltiga en Radiocadena cantando los goles al rev¨¦s porque pens¨¦ que con ese nombre deber¨ªa ser el que vest¨ªa de camiseta celeste y pantal¨®n blanco, pero no, que resulta que ese era el Viveiro. As¨ª que el primer gol de los locales se los asign¨¦ a los visitantes. Me di cuenta cuando unos espectadores con el transistor en la oreja me empezaron a hacer se?as, llev¨¢ndose el dedo ¨ªndice a la sien, como apretando un tornillo.
La ¨²ltima sucedi¨® hace dos d¨ªas. Hac¨ªa ya a?os que por motivos profesionales no pisaba Bala¨ªdos. Salud¨¦ a muchos compa?eros de tantas batallas y todos me daban la felicitaci¨®n por el reciente Premio Ondas. Hasta Antonio Estevez me hizo una entrevista en el programa local de la Cope.Y en esto sali¨® Font¨¤s, el central del Celta, se coloc¨® en el atril, y una compa?era de RAC 1 le hizo una pregunta en catal¨¢n que ¨¦l respondi¨® en el mismo idioma, lo que me indujo al error porque a continuaci¨®n pregunt¨¦ en voz alta:
-¡±?En el vestuario qu¨¦ os coment¨® Demb¨¦l¨¦ tras su esperado regreso?
-¡±Pues no s¨¦ qu¨¦ dir¨ªa. Preg¨²ntaselo a los del Bar?a, que yo estaba en el vestuario del Celta¡±.
No par¨¦ de correr hasta llegar al aparcamiento de Castrelos.
Cuando escribo estas l¨ªneas faltan horas para que me visiten los Reyes de Oriente. Espero que esta vez me traigan el Scalextric con curvas peraltadas y deshagan esa maldici¨®n que dura 45 a?os.