Ibara, Impresiones
Las palabras shoot'em-up y Cave vuelven a fundirse en un matrimonio de acci¨®n pura y dura, totalmente al estilo de la casa. Prep¨¢rate, porque Ibara es m¨¢s de lo mismo, para goce y disfrute de los fans de los matamarcianos.
Las palabras shoot'em-up y Cave vuelven a fundirse en un matrimonio de acci¨®n pura y dura, totalmente al estilo de la casa. Prep¨¢rate, porque Ibara es m¨¢s de lo mismo, para goce y disfrute de los fans de los matamarcianos.
La casa Cave, anta?o subsidiaria de la tambi¨¦n japonesa Atlus, es una compa?¨ªa especializada en el g¨¦nero de los matamarcianos, siendo a d¨ªa de hoy toda una instituci¨®n en el pa¨ªs del sol naciente, comparable al status que all¨¢ por los a?os ochenta ostentaba la a?orada Nichibutse. Habiendo empezado curiosamente con el ejemplar juego de lucha Power Instinct 2, Cave escribi¨® su nombre con letras de oro gracia a fant¨¢sticos arcades como Psyvariar, Guwange y, sobre todo, Donpachi y su secuela.
Sus shoot'em-ups, caracterizados por inundar al jugador con miles y miles de proyectiles enemigos, son todo un acontecimiento para los nipones. DoDonPachi, Esp RaDe o Dangun Feveron son innegables cl¨¢sicos donde se forjan aut¨¦nticos maestros del joystick. De hecho, es sabido que en torno a estos arcades existen multitud de retos y campeonatos para sacar a relucir aquel capaz de sobrevivir a todo el torrente de disparos 'made in Cave' o ejecutar sorprendentes combos de disparo en sus juegos.
Ahora Playstation 2 acoge en sus circuitos una de las ¨²ltimas locuras de esta compa?¨ªa, que por fortuna sigue empe?ada en frustrar una y otra vez a los menos habilidosos del jugar. Se trata de un cl¨¢sico de la vieja escuela que, como mandan los c¨¢nones, huye de pol¨ªgonos y dem¨¢s efectos tridimensionales; pero que al m¨¢s puro estilo de la empresa que lo ha parido, presenta un apartado audiovisual de lujo, con estupend¨ªsimos gr¨¢ficos dibujados de muy bella factura y una banda sonora digna de elogio. Y la jugabilidad cien por cien Cave. O casi.
Bizarra conjunci¨®n
Ibara en Playstation 2 fue lanzado en Jap¨®n a finales del pasado a?o, tras haber obtenido una trayectoria de lo m¨¢s aceptable en los salones recreativos de Jap¨®n. A¨²n as¨ª, a pesar de haber sido el tercer juego en popularidad en el sal¨®n AOU del 2005, no termin¨® de cuajar a lo grande como otros tantos programas de Cave. Tal vez fuese debido a que la jugabilidad, a pesar de ser m¨¢s que notable, llegaba a ser un tanto bizarra... ya fuese debido a su curiosa dificultad autoajustable o a su particular dise?o. Y es que, para su concepci¨®n, Cave hab¨ªa fichado al autor de los matamarcianos de Eighting/Raizing, creando en Ibara lo que muchos han denominado como la secuela espiritual del portentoso Battle Garega.
Con todo, Ibara es un shoo'em-up de scroll vertical al viejo estilo, de nula innovaci¨®n pero con toda la herencia acumulada que se lleva de la experiencia de sus desarrolladores en Cave y Eighting/Raizing. Tal y como marcan las ¨²ltimas tendencias, el desarrollo nos llevar¨¢ a trav¨¦s de cinco cortas fases que culminar¨¢n en brutales final bosses 'escupe-balas'. Poco m¨¢s se puede contar, salvo la m¨¢s que clara inspiraci¨®n del anteriormente citado Battle Garega de Eighting/Raizing, del que toma bastantes elementos.
Por lo dem¨¢s, queda contar que, en t¨¦rminos jugables, Ibara explota la ya cl¨¢sica dificultad de inundar la pantalla de elementos hostiles, requiriendo la m¨¢xima concentraci¨®n del jugador. Con todo, a pesar de poseer una innegable calidad, nos encontramos con el t¨ªtulo que menos ¨¦xito ha atesorado en su pa¨ªs de origen. Si bien en concepto de dise?o es, a¨²n siendo particular, bastante sobresaliente, es en su jugabilidad donde Ibara ha encontrado m¨¢s detractores. M¨¢s al estilo Einghting/Raizing, este arcade hace gala de un sistema de dificultad autoajustable con bastante mala uva, detalle el cual no ha sido del gusto de muchos...
Y es que su nivel de dificultad, m¨¢s que exigente, es mal¨¦volo. Si as¨ª era en el arcade, la conversi¨®n llevada a cabo por la gente de Cave para Playstation 2 no ayuda demasiado. Si bien proporciona al jugador todo los modos de pantalla obligados para los fans del g¨¦nero, el port no otorga una claridad visual demasiado potable, por no hablar que en ciertos modos se presenta un reescalado que poco hace por mejorar el producto final.
De todos modos, un matamarcianos de Cave es sin¨®nimo de matamarcianos de calidad. Posee diversos modos para alargar su aparentemente corta vida (Arcade, Practice, Gallery y un sorprendente Arrange Mode), y la posibilidad de compartir la odisea con otro amigo hacen de este producto un arcade cien por cien recomendable, m¨¢xime teniendo en cuenta la escasez de juegos de naves que estamos sufriendo.
Con la esperanza de tenerlo pronto por estos lares (y con una segunda parte bien calentita por Jap¨®n), Ibara promete cl¨¢sicas horas de diversi¨®n en pos de abatir a las peligrosas y bellas Rose Garden. Porque, con todo, un juego de Cave es un juego de Cave... ?vicio!