Rex Ryan est¨¢ cavando su tumba en los Buffalo Bills y la NFL
El entrenador ha puesto a su equipo rumbo a los primeros puestos del draft, y eso s¨®lo puede significar su adi¨®s prematuro y una mala imagen en la liga.

D¨ªgase una cosa de Rex Ryan: es una presencia que inspira confianza. En las buenas, las regulares y muchas de las malas, su figura evoca batallas ganadas por mero compa?erismo y la seguridad de que morir¨¢ por sus hombres si de eso se trata. Bravatas legendarias. Discursos que ponen a las tropas al borde del ¨¦xtasis. Gestos y se?ales de estar ante un l¨ªder que antes prefiere claudicar en la batalla que negociar una salida honrosa.
D¨ªgase otra cosa de Rex Ryan: ayer apareci¨® ante los medios de comunicaci¨®n con aspecto confuso, desarmado, vencido. Trat¨® de dar explicaciones sobre la derrota de los Bills ante los Jets pero lo ¨²nico que hizo fue mostrar su incredulidad, o su impotencia; en modo alguno sus palabras explicaron su plan de juego, qu¨¦ sali¨® mal o qu¨¦ habr¨ªa que corregir. S¨®lo se vio a un hombre incapaz de entender qu¨¦ narices le sucede a su equipo, por qu¨¦ una secundaria estelar concede recepci¨®n tras recepci¨®n a los rivales y por qu¨¦ cada drive termina en puntos ante sus narices.
?Y qu¨¦ es Rex Ryan sino es capaz de presentarse como un motivador agresivo?
Nada.
La nada.
La norma de los tres a?os
Hay una norma no escrita en la NFL que dice que los entrenadores tienen tres a?os para demostrar si son la respuesta a las preguntas de sus equipos. Am¨¦n de no escrita, cada vez es una norma que se sigue menos. O, si miramos con pulcritud lo que ha sucedido siempre en esta liga, nunca se ha seguido como si fuese un est¨¢ndar.
Rex Ryan est¨¢ tan s¨®lo en su segunda temporada en los Buffalo Bills. Y estamos tan s¨®lo en la segunda jornada de la campa?a. Pero pareciese que s¨®lo un milagro le har¨ªa estar al frente de la plantilla el a?o que viene. Puede parecer precipitado, m¨¢s no lo es.
El motivo es que la tendencia es negativa. Los equipos pueden tener paciencia con nuevos entrenadores. Es lo m¨¢s aconsejable, de hecho. Pero es necesario que se atisbe un avance, un plan, una idea que ha de cocinarse a fuego lento, unos chavales que ser¨¢n clave y que merecen partidos para acoplarse y entender a su jefe. Sin embargo, si lo anterior no se cumple ?por qu¨¦ esperar? ?por qu¨¦ conceder ese valioso recurso que es el tiempo si la degradaci¨®n es lo ¨²nico que obtienes? A no ser que seas Jeff Fisher, no suele funcionarle a nadie en esta liga, sean uno, dos o siete a?os los que se lleven en la banda de una misma franquicia.
Rex Ryan hered¨® una gran defensa en Buffalo, armada por el coordinador defensivo Jim Schwartz. Y un ataque mediocre. En un a?o ha convertido a la defensa en bastante menos buena y al ataque es a¨²n m¨¢s mediocre.
Lo que ha hecho en defensa ha sido poco inteligente. Se empe?¨® en instaurar sus sistema, cosa que es l¨®gica pues para eso se le ficha, pero quiso hacerlo de manera tan indiscriminada e inflexible que caus¨® revuelo en el vestuario. Sobre todo entre los veteranos, que opinaban que quedaban expuestos en situaciones que no eran las suyas. Lo que ha hecho en ataque es un desprop¨®sito, poniendo a un QB como Tyrod Taylor a dirigir una unidad preparada para correr y lanzar, de tanto en cuanto, un pase largo a Sammy Watkins; el resultado de tama?a simplicidad ha sido el esperable.
Tiene la escusa de las lesiones, de que los rookies de este a?o son esenciales y no puede contar con ellos, de que Sammy Watkins est¨¢ dolorido... ?y qu¨¦ equipo en la liga no puede decir cosas similares en puestos y jugadores clave??
No, no sirve. Las dos derrotas, frente a Ravens y Jets, son m¨¢s que un 0-2. Las sensaciones son nefastas. El siguiente partido es contra los Cardinals y tras ese encuentro viajan a New England. Nadie en su sano juicio da un duro por el equipo en ninguno de los dos encuentros. Aunque esto es la NFL y todo puede ocurrir en un domingo cualquiera, plantarse al final de septiembre con un 0-4 no s¨®lo no es descabellado sino que resulta el escenario m¨¢s probable.
El propio entrenador sabe que su situaci¨®n est¨¢ comprometida. S¨®lo as¨ª se explica que haya despedido a Greg Roman, el coordinador ofensivo que m¨¢s cobraba en la NFL, tras dos partidos y una actuaci¨®n abismal en ambos. La unidad defensiva es la que carga con las culpas de la derrota de ayer, pero no hay que enga?arse y pensar que los 31 puntos del equipo son una muestra de un ataque mejor engrasado, porque no lo est¨¢. Echar a un coordinador tras s¨®lo dos partidos es otro de esos asuntos que van contra cualquier norma no escrita de la NFL.
La tendencia. Vuelvo a la tendencia. La del equipo es a peor, en descenso desde hace un a?o y dos semanas de competici¨®n. ?La de Rex Ryan? La de Rex Ryan es hacia el despido antes de cumplir el segundo a?o en Buffalo. Ni siquiera so?ar con un tercero.
Y eso ser¨ªa un fracaso. Monumental. Tanto como para que alguien que ya sali¨® trasquilado de su ¨²ltimo empleo, en los Jets, sepa que no tendr¨¢ otra oportunidad como entrenador jefe en el futuro cercano. Por duro que suene, es el propio Rex Ryan el que se est¨¢ cavando su tumba en los Bills... y en la NFL.