El h¨²ngaro que fue oro en nataci¨®n... para no ahogarse
Alfred Hajos se enfrent¨® en Atenas 1896 a olas de cuatro metros y fr¨ªo polar, embadurnado en grasa. Lleg¨® a la playa exhausto y al borde del ahogamiento.
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En los primeros Juegos Ol¨ªmpicos de la Era Moderna, los de Atenas 1896, las competiciones de nataci¨®n se hicieron en las cercan¨ªas de El Pireo, en el mar Egeo, a menudo embravecido y poco colaborador con el hacer de los deportistas. En la prueba de 1.200 metros se impuso el h¨²ngaro Alfred Gutmann, llamado Hajos, de 18 a?os, que gan¨®... para no ahogarse, seg¨²n confes¨® despu¨¦s de la competici¨®n.
Los organizadores llevaron en tres lanchas a los nueve participantes a esa distancia de la costa, les subieron a unos barcos y desde ellos les echaron al mar, que no estaba precisamente tranquilo (hab¨ªa olas de cuatro metros), porque el calor t¨®rrido de d¨ªas anteriores se hab¨ªa convertido en fr¨ªo y la calma en fuerte viento. Hasta tal punto la temperatura del agua era baja (13 grados), que Hajos se hab¨ªa embadurnado el cuerpo con grasa, como hacen los nadadores que intentan atravesar el Canal de la Mancha u otros estrechos poco c¨¢lidos.
Sin embargo, no pod¨ªa con las olas de hasta cuatro metros de altura, y decidi¨® retirarse, porque se le acababan las fuerzas y, ?por qu¨¦ no decirlo?, ten¨ªa miedo. ¡°Mi deseo de vivir era superior a mi deseo de ganar¡±, dijo despu¨¦s en frase lapidaria. Las previstas lanchas de rescate brillaban por su ausencia y Gutmann no tuvo m¨¢s remedio que seguir, para salvar su vida. Luch¨® de forma heroica y finalmente lleg¨® a la costa como vencedor, en un tiempo de 18 minutos, 22 segundos y dos d¨¦cimas, que el campe¨®n sinti¨® pasar como una tr¨¢gica eternidad.
Por fin aparecieron las barcas de rescate, que ayudaron a otros infelices nadadores. S¨®lo tres de los nueve competidores llegaron a la costa. A Hajos le secundaron los griegos Ioannis Andreou, que lleg¨® a unos tres minutos y medio del ganador, y Eustathios Choraphas, del que no consta la marca que hizo.
Hasta tal punto caus¨® sensaci¨®n su gesta, que en la recepci¨®n final ofrecida por la casa real griega a todos los campeones, el rey Jorge se acerc¨® al magiar y le pregunt¨®: ¡°D¨ªgame, muchacho, ?d¨®nde aprendi¨® usted a nadar de esta manera?¡±. La respuesta de Hajos, al que las fotos de la ¨¦poca muestran como un dandy de pelo escrupulosamente peinado y fino bigote de perfecto dibujo, no pudo ser m¨¢s sencilla y obvia, pero implicaba tambi¨¦n una cierta burla: ¡°En el agua¡±. El vencedor de las aguas libres de El Pireo,jud¨ªo,fue tambi¨¦n campe¨®n de 100 metros de su pa¨ªs, en atletismo, jug¨® en la liga h¨²ngara de f¨²tbol, acab¨® de ¨¢rbitro y fue prestigioso arquitecto de profesi¨®n. Dise?¨® tiempo despu¨¦s la primera piscina en la isla h¨²ngara de Santa Margarita, en pleno r¨ªo Danubio a su paso por Budapest. Sin olas, claro.
Hoy, esa instalaci¨®n lleva su nombre.