Calleri ara?a un punto en el 92'; el Alav¨¦s fall¨® un penalti
El chutazo de Amath fue imparable y el testarazo de Calleri, acertad¨ªsimo. Los de Bordal¨¢s dominaron la primera mitad, pero los de Abelardo dieron guerra


Se enfrentaban en Vitoria dos equipos casi sim¨¦tricos. Serios, disciplinados y con dos porterazos. Pacheco? despej¨® un uno contra uno con Mata y Soria le par¨® un penalti a Ibai G¨®mez.? El zambombazo de Amath en el 80 fue imparable y del cabezazo de Calleri, qu¨¦ decir. La primera parte fue azulona pero en la segunda, los de Abelardo hicieron m¨¢s da?o.
Los minutos iniciales fueron de tanteo. Nadie quer¨ªa empezar el baile y observaban desde las sillas como sonaba la m¨²sica. Pero el Getafe abri¨® la caja de los truenos y puso en aprietos a la defensa local. ?ngel y Mata dispusieron de ocasiones muy claras pero ah¨ª emergi¨® la figura de Fernando Pacheco. Cerca de la media hora le sac¨® un uno contra uno a Mata de los que marcan ¨¦poca. Cuando m¨¢s acorralados parec¨ªan los albiazules (disparos de los dos puntas azulones y otro de Dami¨¢n Su¨¢rez) lleg¨® la pena m¨¢xima por derribo a Calleri. Ibai lanz¨® el penalti muy mal y David Soria lo despej¨® sin grandes complicaciones.?Justicia Divina que dir¨ªa alguno. La sensaci¨®n al descanso era que el Alav¨¦s hab¨ªa sobrevivido al conjunto de Bordal¨¢s. Pero en la segunda parte, y atacando a la porter¨ªa de las pe?as como le gusta al equipo vasco, se empezaron a suceder las ocasiones. La m¨¢s clara fue un cabezazo de Laguardia al larguero. A medida que el tiempo avanzaba, los de Bordal¨¢s fueron reculando y el Alav¨¦s apretando.
Pero los del sur de Madrid son expertos en manejar estas situaciones y se llevaron un punto de Mendizorroza. Mata asisti¨® y Amath marc¨® con un trallazo. Parec¨ªa que el VAR podr¨ªa actuar por posible mano del asistente, pero eso no ocurri¨®. Calleri, en el descuento, hizo el empate tras un gran servicio de Ximo Navarro. El t¨¦cnico del Getafe volvi¨® a ser vitoreado porque fue el protagonista del ¨²ltimo ascenso del club a Primera. El Consejo de Administraci¨®n no consider¨® oportuna su continuidad pero la grada le adora. Como a Abelardo. Dos entrenadores con estilos similares, serios y alejados de las florituras. Gente pr¨¢ctica en clubes humildes, no hay otra.