¡°Di St¨¦fano era una obra de teatro y no cab¨ªan secundarios¡±
Un ni?o de La Palma del Condado se luce en el programa ¡®Torneo¡¯. El Madrid le fich¨®. So?aba ser futbolista y escritor.. Es la historia de Pardeza y la cuenta en ¡®Torneo¡¯.


¡ªLa primera pregunta es claramente generacional, ?c¨®mo era Daniel Vindel?
¡ªLo conoc¨ª cuando fuimos a jugar a ese programa maravilloso que era Torneo. Era un icono. Recuerdo con cari?o el programa porque me permiti¨® darme a conocer, pero el conocimiento de Vindel fue superficial.
¡ª?Ir a ¡®Torneo¡¯ era como ir a los JJ. OO.?
¡ªHay que situar al lector a finales de los a?os 70 en una Espa?a con dos canales de TV y en una ¨¦poca en la que la tele era incluso un lujo. Torneo era un cuento idealizado.
¡ª?Para un pueblo como La Palma del Condado, que sus chicos fueran a ¡®Torneo¡¯ era como tener una Miss Espa?a o que un vecino ganara el Festival de Benidorm?
¡ªSe puede hacer la comparaci¨®n que se quiera, era una ilusi¨®n indescriptible para los ni?os de La Palma del Condado ir a Madrid, que estaba a doce horas en coche. Por aquella ¨¦poca eran las distancias las que separaban Espa?a.
¡ªEsa ilusi¨®n ahora es casi ¡®naif¡¯, imposible. De hecho, los ni?os ya tienen representantes...
¡ªEl f¨²tbol ha perdido la inocencia, antes lo prioritario era divertirse. Por mi experiencia en los despachos ahora hay un enfoque profesional por las expectativas de los padres y por las esperanzas depositadas por mucha gente del entorno de los chicos.
¡ª?Tratar a los ni?os como profesionales en preparaci¨®n, alimentaci¨®n y t¨¢ctica es malo?
¡ªLos ni?os quieren jugar al f¨²tbol o a lo que sea por una ilusi¨®n b¨¢sica, pero es cierto que las condiciones no se parecen a las de antes. Son mejores en muchos aspectos, pero se ha traicionado el esp¨ªritu de la inocencia.
¡ªDespu¨¦s de ¡®Torneo¡¯, le ficha el Madrid y vive en una pensi¨®n cuatro a?os en la Plaza Matute. Nada de residencias de futbolistas, ?c¨®mo lo recuerda?
¡ªDe eso va el libro. Lo que trato de explicar es la visi¨®n de un ni?o de 14 a?os que abandona el pueblo, la familia y se va a buscar la vida en una ciudad y en un club tan grande. Es una experiencia contradictoria.
¡ª?Por qu¨¦?
¡ªPor un lado hay una ilusi¨®n desbordante, pero tambi¨¦n el problema de la adaptaci¨®n de un ni?o sin ninguna experiencia en la vida ante un mundo desconocido. No siempre se resolv¨ªa esa dial¨¦ctica.
¡ªUsted conviv¨ªa en la pensi¨®n con otros ni?os. En el libro describe un ambiente de camarader¨ªa nada competitiva. ?Era el hambre lo que les un¨ªa?
¡ªEsa pensi¨®n era una comunidad peque?a. Apenas ¨¦ramos 18 ¨® 19 ni?os y luego ten¨ªamos edades diferentes. Yo llegu¨¦ con 14 a?os y era el m¨¢s peque?o, luego hab¨ªa hasta los 18, que era cuando te tocaba dejar la pensi¨®n. En esa biodiversidad peculiar viv¨ªamos las expectativas, los progresos y los estancamientos de los otros con verdadero inter¨¦s y de manera solidaria. Todos quer¨ªamos lo mismo. No hab¨ªa competitividad entre nosotros o yo no la detect¨¦ jam¨¢s. Y s¨ª, las estrecheces ayudaban, aunque no pas¨¢bamos hambre. Lo que pasa es que a esa edad siempre quieres m¨¢s galletas.
¡ª?Qu¨¦ pas¨® con los que no llegaron a la ¨¦lite como usted? ?Les volvi¨® a ver, aparte de aquel que le ovacion¨® en el club de jazz de Woody Allen en Nueva York?
¡ªA muchos s¨ª, porque no s¨®lo yo llegu¨¦ a la ¨¦lite. Coincid¨ª en la pensi¨®n con Chendo y Otxotorena. Tambi¨¦n estuve con Solana, con el que luego jugu¨¦ en el Zaragoza. Pero es verdad que es poco para lo que hab¨ªa en la pensi¨®n, pero es algo natural en el mundo del f¨²tbol. No hay muchos que lleguen.
¡ªExpl¨ªqueme lo que eran los partidos de La Chopera
¡ªSe organizaban torneos de diferentes edades los fines de semana en la Chopera del Retiro. Yo no jugu¨¦ porque ya militaba en el Madrid, pero cuando estaba en la pensi¨®n y no ten¨ªa partido me acercaba. Era un paseo agradable que me permit¨ªa observar los libros de los escaparates de la Cuesta de Moyano y entretenerme viendo libros y partidos de f¨²tbol.
¡ª?Ha desaparecido ese aroma de club familiar irremediablemente?
¡ªPor el tiempo que he estado en el Madrid, puedo asegurar que el trato con los ni?os y padres se mantiene. Ahora es una cosa distinta. El Madrid es una empresa global, pero puedo asegurar que se les trata bien, tienen los mejores recursos y la residencia es una envidia... pero los tiempos son otros.
¡ª?En qu¨¦ medida la Quinta del Buitre era una realidad y en qu¨¦ medida un afortunado titular de Julio C¨¦sar Iglesias?
¡ªLas cosas suceden y luego se les busca un sentido hist¨®rico, pero los hechos son innegables. Espa?a ven¨ªa del fracaso del 82, hab¨ªa una laguna de identidad, la Quinta para m¨ª va m¨¢s all¨¢ de los cinco nombres del art¨ªculo de Julio C¨¦sar. Esa generaci¨®n encarnaba un cambio en Espa?a en el ¨¢mbito pol¨ªtico, social... simbolizaba el cambio de un periodo dictatorial a otro marcado por la democracia y nuevos tiempos.
¡ªJunto con el f¨²tbol, la literatura es su pasi¨®n. ?La filolog¨ªa le ha vacunado contra la fama?
¡ªSi se lee bien, leer es una cura de humildad que contrasta con el mundo del f¨²tbol, tan lleno de los excesos de la fama, del dinero y de la idolatr¨ªa. Leer es un ejercicio solitario en el que descubres el sacrificio de los autores. En el caso de los jugadores, nos ense?a que el sue?o de la vida no va a durar. Lo peor del f¨²tbol es que dura poco, muy poco, y eso se entiende mejor leyendo.
¡ªPues vamos apa?ados. Con lo que leen los jugadores, me imagino que pocos son conscientes de lo que se les viene encima...
¡ªCuando juegas no eres consciente de lo poco que va a durar esto. De hecho, la mayor¨ªa de la gente no es consciente del paso del tiempo.
¡ª?Se fue usted al Zaragoza porque fue consciente de ese paso del tiempo?
¡ªMe fui por amor a mi profesi¨®n, que ¨²nicamente la entend¨ªa jugando y teniendo un papel preponderante en el juego.
¡ª?En el Madrid era imposible desempe?ar ese papel?
¡ªCon Hugo, con 25 a?os, y con Butrague?o, con 23, yo sab¨ªa que no iba a poder tener ese estatus. Yo quer¨ªa jugar. Pod¨ªa parecer un sacrificio dejar Madrid por Zaragoza, pero lo hice por amor a mi profesi¨®n y ah¨ª coincid¨ª con una generaci¨®n maravillosa que jug¨® muy bien.
¡ªEl Zaragoza... Qui¨¦n lo ha visto y qui¨¦n le ve.
¡ªUna pena. Sufre una desintegraci¨®n progresiva y cada mala noticia lleva a una peor. Se ha estancado en la mediocridad.
¡ª?D¨®nde ha conocido m¨¢s personajes de novela, en los clubes modestos o en los de ¨¦lite?
¡ªCualquiera puede ser un personaje de novela, tanto los perdedores como los triunfadores.
¡ª?No me negar¨¢ que ese entrenador de la Palma del Condado que tuvo cuando era chico es un fil¨®n?
¡ªEst¨¢ claro, pero cuidado porque existe el prejuicio de ver m¨¢s literatura en el perdedor que en el triunfador. Se dice que en la derrota hay m¨¢s cosas que contar, pero es un prejuicio literario. Si se pone la lupa a la distancia justa de los poderosos se puede sacar una gran novela, porque no hay persona que no est¨¦ libre de la miseria de la condici¨®n humana.
¡ªEntre las leyendas futbol¨ªsticas que conoci¨®, y siendo un ni?o adem¨¢s, est¨¢ Di St¨¦fano. ?Qu¨¦ le transmit¨ªa?
¡ªEncarnaba mejor que nadie el concepto de leyenda en el sentido m¨¢s amplio de la palabra. Representaba el jugador completo y eso no est¨¢ al alcance de nadie porque acostumbramos s¨®lo a ensalzar el ataque. Su capacidad de liderazgo era infinita y todo lo que dec¨ªa, todo lo que recordaba, la m¨¢s m¨ªnima an¨¦cdota, le otorgaba una dimensi¨®n m¨ªtica. Era una delicia contemplarle y escucharle.
¡ª?Impon¨ªa?
¡ªEra una obra de teatro en s¨ª mismo, al que sobraba cualquier secundario. Era capaz de llenarlo todo con su presencia. Una personalidad fuera de lo com¨²n.
¡ªUsted de peque?o se extasiaba con Cruyff. ?Es comparable el holand¨¦s a Di St¨¦fano en cuanto a personalidad?
¡ªCruyff era la m¨¢xima figura mundial de mi ¨¦poca de ni?o. El leg¨ªtimo heredero de Di St¨¦fano y Pel¨¦, hasta que lleg¨® Maradona. Tuvo una grand¨ªsima influencia en el f¨²tbol moderno. Convirti¨® a un equipo err¨¢tico y lleno de dudas como el Bar?a en un conjunto con las ideas muy claras, de las que ha vivido los ¨²ltimos decenios.
¡ª?Qu¨¦ recuerda de ¨¦l?
¡ªCoincid¨ª con ¨¦l en su llegada como t¨¦cnico al Bar?a y para m¨ª sus primeros a?os, en los que no gan¨® la Liga, fueron los mejores. Incluso nosotros les ganamos, pero ah¨ª se vio la impronta de lo que quer¨ªa hacer. Le llovieron las cr¨ªticas, las dudas y alguna mofa por su planteamiento atrevido. Pero lo que ha demostrado la historia es que ten¨ªa raz¨®n.
¡ªPero los entrenadores que marcan carreras son los de base. ?Qu¨¦ opina de ellos?
¡ªRecuerdo con cari?o los que tuve en el Madrid. Aparte de ser t¨¦cnicos, hac¨ªan las veces de medio padre. Sus palabras estaban dirigidas no s¨®lo a hacerte mejor jugador, sino a hacerte mejor persona y mejor ciudadano. Ahora, a riesgo de ser injusto, se le da una gran prioridad al tema deportivo, pero si alg¨²n valor reconocible tiene el mundo del f¨²tbol es que te tiene que llevar a convertirte en mejor persona. Creo que la escuela de valores se aplicaba antes con m¨¢s ¨¦nfasis.
¡ªPues me la deja botando para preguntarle por Mourinho y por esos entrenadores que no son ejemplo de ciudadan¨ªa y con el que convivi¨® en el Madrid...
¡ªNo quiero entrar en eso porque una cosa es el mundo amateur y otro el profesional. El mundo es diverso y cada uno trata de imponer su idea seg¨²n sus propios criterios. Pueden gustar m¨¢s o menos, pero el juego profesional es un espect¨¢culo variopinto. El f¨²tbol ser¨ªa tremendamente aburrido si todos pens¨¢ramos lo mismo. Lo que enriquece es la diversidad.
¡ª?Eso fue lo que le llev¨® a escribir una tesis doctoral sobre una figura tan contradictoria como Gonz¨¢lez Ruano?
¡ªRuano resume las contradicciones y desprop¨®sitos del Siglo XX como muchos otros grandes europeos. Vivi¨® dos guerras mundiales, una civil, el nacimiento del nazismo, del fascismo y del comunismo. En esa ¨¦poca, las opciones eran la militancia o el cinismo, y ¨¦l eligi¨® el cinismo. Trat¨® de ser un bon vivant y darse la mejor vida escribiendo lo mejor posible.
¡ª?Su mirada al f¨²tbol actual es c¨ªnica?
¡ªVeo el f¨²tbol y lo sigo mucho. Estoy espiritualmente ligado a ¨¦l porque ese v¨ªnculo no se rompe, pero trato de mirar las cosas con capacidad reflexiva.
¡ª?Esa afici¨®n a la distancia es compatible con estar con una corporaci¨®n como el Madrid o ah¨ª se exige militancia y acriticismo?
¡ªLos clubes no son tan herm¨¦ticos como se cree. Hay voces discordantes; otra cosa es que se imponga un criterio. En el Real Madrid nadie te coarta para decir lo que quieras, lo mismo que en el Zaragoza.
¡ª?Volver¨ªa a ejercer en un despacho?
¡ªHe estado 11 a?os entre el Zaragoza y el Real Madrid. Cuando me retir¨¦, nunca me plante¨¦ trabajar en eso, pero tuve dos oportunidades en los clubes de mi vida. Estoy satisfecho porque me han dado grandes lecciones en el campo y en la vida, que es lo que cuenta.