366 HISTORIAS DEL F?TBOL MUNDIAL | 13 DE JUNIO
Madrid 11, Bar?a 1. El desembarco de Bernab¨¦u (1943)
Oficial: Bojan jugar¨¢ en el Montreal Impact de la MLS

Aquellas semifinales de Copa dejar¨ªan una gran polvareda. El partido de ida, en Les Corts, lo gan¨® el Bar?a por 3-0, lo que pareci¨® dejar las cosas relativamente resueltas. Pero entre partido y partido la prensa de Madrid agit¨® mucho el ambiente, particularmente Eduardo Teus, desde las p¨¢ginas de Ya, peri¨®dico de la ¨¦poca. Teus, que hab¨ªa sido portero del Madrid antes de la guerra, se quejaba de que a Barinaga le hab¨ªa quitado el ¨¢rbitro un gol porque pit¨® el descanso mientras el bal¨®n iba por el aire camino de la porter¨ªa. Pero se quejaba sobre todo de que el Madrid hab¨ªa jugado intimidado por la actitud agresiva del p¨²blico, inusual para aquella ¨¦poca, a¨²n posguerra, en la que el r¨¦gimen hac¨ªa una y otra vez apolog¨ªa de la hermandad entre los pueblos y las tierras de Espa?a, y se esperaba del f¨²tbol que contribuyera a ello.
Las protestas de Teus desde el Ya van haciendo eco y en Madrid se organiza una campa?a entre los dos partidos, invocando un necesario desagravio a los jugadores ?maltratados? en el partido de ida. Las eternas desconfianzas entre Madrid y Barcelona son la le?a que da fuego a esta hoguera. Para la vuelta se prepara un ambiente tremendo. La v¨ªspera del partido, en la verbena de San Ant¨®n y en la calle de la Victoria, se venden pitos a los aficionados del Madrid para que monten estruendo en el partido, y vaya si lo hacen. Cada vez que un blaugrana coge el bal¨®n m¨¢s de 20 000 silbatos emiten un sonido insoportable. El Madrid se crece y antes de la media hora ya ha igualado la eliminatoria. Es entonces cuando el Bar?a parece desplomarse s¨²bitamente, y en quince minutos le caen cinco goles m¨¢s. Al descanso se llega 8-0. En la segunda mitad llegan m¨¢s goles, en un ambiente festivo para los madridistas y l¨²gubre para el Bar?a, que al final pierde 11-1. Cuando la esposa del meta barcelonista, Mir¨®, que hab¨ªa ido a un cine con unos amigos para pasar la tarde, sale del mismo y se entera de que a su marido le han metido once goles, se desmaya, cree que le ha pasado algo. Y algo le hab¨ªa pasado: abrumado, no jug¨® m¨¢s al f¨²tbol. Un jovenc¨ªsimo Juan Antonio Samaranch, que con el tiempo llegar¨¢ a ser el presidente del COI, escribe en el diario barcelon¨¦s La Prensa una encendida cr¨®nica, el reverso de la de Eduardo Teus en la ida, protestando por el ambiente que ha tenido que sufrir el Bar?a, y se le retira el carn¨¦ de periodista durante muchos meses. Samaranch, curiosamente, no era cul¨¦, sino del Espanyol.
En Barcelona se dijo luego que un polic¨ªa les hab¨ªa conminado antes del partido a dejarse ganar. No hubo nada de eso, sino una advertencia previa a los dos equipos de buena conducta. El Bar?a se derrumb¨® por el ambiente, sin m¨¢s. El partido tuvo importantes consecuencias: los dos presidentes fueron obligados a dejar el cargo. Eran el marqu¨¦s de la Mesa de Asta (Barcelona) y Santos Peralba (Madrid). Entraron dos nuevos presidentes, cuya primera misi¨®n fue organizar un partido de ida y vuelta, ?por la paz?. Los nuevos fueron Jos¨¦ Antonio Albert i Muntadas y¡ Santiago Bernab¨¦u.