Liga BBVA | Sevilla 2 - Real Madrid 1
Navas se ceba en el Madrid
Super車 por completo a Marcelo y marc車 el primero. Los de Pellegrini reaccionaron con casta, pero no bast車. Renato sentenci車 en un fallo defensivo.

El Sevilla es un equipo extraordinario, de los mejores de Europa y m芍s all芍. Y no pretendo descubrir nada. Lo se?alo, simplemente, para fijar el escenario del an芍lisis. Escenario, por cierto, que anoche rug赤a, el Pizju芍n. All赤 cay車 el Madrid sin ninguna deshonra, vaya esto en su descargo, aunque con demasiados errores, y ap迆ntese la cr赤tica en el debe del entrenador y de varios futbolistas que por aqu赤 ir芍n apareciendo.
Con el Sevilla la originalidad es imposible. Ya sabemos que su problema no es la intensidad. A m芍xima temperatura y encendido por su estadio, el equipo resulta casi inabordable, porque abrasa. Sin embargo, conocida su fortaleza, el Madrid hizo poco por interrumpir sus caminos. Plante車 una lucha honorable, chocando pecho contra pecho, pero no aport車 soluciones t芍cticas que compensaran el fuego local. O dicho de otro modo: ignorados los puntos fuertes del rival, Pellegrini obvi車 los puntos d谷biles de su propio equipo. Puesto sobre el c谷sped: Marcelo sobre Navas, un lateral con escasa tensi車n defensiva contra el extremo m芍s afilado de la Liga.
Acepto que es injusto responsabilizar a un solo jugador de lo que pelean veintid車s. Pero la vida, en ocasiones, es cruel. Y los entrenadores, tambi谷n. Abandonado a su suerte, Marcelo no s車lo fue el ujier que abr赤a las puertas a Navas, sino que le regal車 el primer gol con la pasividad que jam芍s mostrar芍 un defensa verdadero.
A quien me diga ahora que el Sevilla no es s車lo un extremo, le dir谷 que es cierto, que son dos. Mientras Navas hac赤a sangre, Perotti, en la otra costa, atacaba a Sergio Ramos, que es otro lateral sin vocaci車n. Y en un combate tan fabuloso por esas dos grietas cabe un tormento.
Diferencia.
De manera que cuando el tablero qued車 definido lo vimos as赤: el Sevilla jugando a lo que sabe, volc芍n y bandas, y el Madrid improvisando, algo sofocado, pues a迆n no se hab赤a enfrentado a un adversario tan feroz ni lo hab赤a estudiado, por lo que parece.
Y en ese trance, hay que decirlo, decepcion車 Kak芍. No estuvo a la altura de su talento y apenas colabor車 en la salida de un bal車n. Al jugar por delante de la l赤nea de creaci車n, su influencia se reduce dram芍ticamente y entonces la comparaci車n con Cristiano, con su peso, resulta inevitable.
Pese a todo, el Madrid resist赤a. Mientras el Sevilla percut赤a por los flancos, el visitante se afanaba en conectar pases, r芍pido y al toque, para salvar marcas y tobillos. Cuando enlaz車 m芍s de cuatro pases, cre車 peligro y fabric車 ocasiones. La mejor la desaprovech車 Benzema, incapaz de golpear siquiera un gran pase de Ra迆l.
El gol de Navas, un cabezazo sobre la mansedumbre de Marcelo, fue la conclusi車n l車gica de cuanto ocurr赤a. Y la consiguiente reacci車n del Madrid destap車 el orgullo de un gran grupo que est芍 por cuajar, pero que ofrece esperanzas.
Luego llegaron los milagros de Casillas. En el primero despej車 un cabezazo a bocajarro de Renato. En el segundo, y m芍s memorable, toc車 un bal車n que todos vimos dentro, menos 谷l: Negredo super車 a Albiol y su pase lo remat車 Perotti a puerta vac赤a, o eso crey車. Casillas, tan lleno de fe como de agilidad, se lanz車 como Superm芍n y sac車 una pelota que ya nac赤a gol.
Pepe empat車 de cabeza y la sacudida volvi車 a delatar a los contendientes. M芍s preparado el Sevilla y m芍s silvestre el Madrid, tanto que ni los balones parados los defiende de memoria. Lo disfrut車 Renato en el segundo gol. Tras el saque de un c車rner, nadie le vigilaba en la olla del 芍rea. Nadie.
El Madrid, m芍s vivo con Higua赤n, volvi車 a recurrir al honor y casi le llega. Pero esgrimirlo como consuelo casi ofende. La 迆nica verdad es que el Sevilla te mide y el Madrid a迆n debe crecer. Y estudiar.