El retorno de los Bad Boys
Tras un desastre antol¨®gico que les convirti¨® en el peor equipo de la historia, los Pistons resurgen de sus cenizas y vuelven a la esencia de lo que en su d¨ªa les llev¨® a lo m¨¢s alto.


Los Pistons siempre han sido uno de esos equipos ic¨®nicos de la NBA. Tambi¨¦n uno que vive de esa eterna nostalgia de tiempos pasados que fueron mejores y haza?as prehist¨®ricas que les permitieron escribir su nombre en el firmamento. Con uno de los mejores apodos que ha existido, esos Bad Boys que grabaron a fuego p¨¢ginas inolvidables de un baloncesto de antes, los Pistons han pululado en los ¨²ltimos a?os, siendo una sombra de lo que en su d¨ªa fueron, andando de puntillas por esa fina l¨ªnea que separa la oportunidad del oportunismo. Inexistente tanto en forma como en fondo, tanto una cosa como la otra, los ¨²ltimos a?os de la entidad han servido para hacer olvidar que en su d¨ªa fueron el enemigo p¨²blico n¨²mero 1 de una competici¨®n en la que nadie se los quer¨ªa encontrar. Hicieron sufrir a Michael Jordan un martirio terrible y tambi¨¦n pusieron la puntilla en el final de Kobe Bryant y Shaquille O¡¯Neal. Pero ese proyecto, disuelto en 2009, dio lugar a una serie de decisiones catastr¨®ficas que se mantuvieron en el tiempo y que provocaron un hundimiento en un averno del que, por fin, parecen salir.
Parece mentira, pero los Pistons van sextos de la Conferencia Este, suman ocho victorias consecutivas (el mejor r¨¦cord en activo de la NBA), est¨¢n dejando cada vez m¨¢s atr¨¢s el play in (est¨¢n 5 victorias por encima del s¨¦ptimo puesto) y son, en estos momentos, el equipo m¨¢s en forma de la competici¨®n norteamericana por muchos focos que se lleven (tiene toda la l¨®gica) los Lakers. La paliza a los Celtics ha sido la joya de la corona, el momento cumbre de una resurrecci¨®n necesaria y eternamente postergada, tras una crisis enorme que tuvo en las 28 derrotas consecutivas del a?o pasado su momento m¨¢s duro. Ahora, los Pistons recuperan su esencia, olvidan el pasado m¨¢s reciente y se aferran al esp¨ªritu de los d¨ªas de gloria. Y conectan casi por primera vez con el p¨²blico del Little Caesars Arena, esa pista a la que llegaron dejando atr¨¢s el antiguo Palace para conectar con otra parte del estado de M¨ªchigan y seguir esa tendencia tan t¨ªpica como disfuncional en lo deportivo de pabellones que son mucho m¨¢s que pabellones.
La historia dice que todo tiene un principio y un final, pero en organizaciones deportivas tan eternamente lustrosas siempre hay picos, altos y bajos, muertes po¨¦ticas y resurrecciones que dan relieve a la mejor de las narrativas, la de la redenci¨®n. Los Pistons apenas pasaron ocho a?os en Fort Wayne, Indiana, antes de mudarse a M¨ªchigan, ubicada en la regi¨®n Medio Oeste del pa¨ªs, en el Noreste de Estados Unidos. Desde 1958 no se han movido de ah¨ª, pero tuvieron que esperar hasta 1983 para inicial su etapa m¨¢s gloriosa, con Chuck Daly en el banquillo e Isiah Thomas de estrella. Fue ese equipo el que emergi¨® en una ¨¦poca donde representaron la m¨¢s absoluta meritocracia, consiguiendo nueve presencias consecutivas en playoffs, cinco finales de Conferencia seguidas y tres Finales de la NBA, de las cuales ganaron dos. Por el camino, torturaron a un Jordan al que eliminaron tres veces seguidas antes de que His Airness se cobrara la venganza en 1991. Algo incre¨ªble si tenemos en cuenta que los dominadores de la ¨¦poca eran los Celtics de Larry Bird y los Lakers de Magic Johnson, que permitieron a la NBA presumir de tener la mayor rivalidad del planeta.
Ese equipo, que se fue diluyendo en los 90, volvi¨® a copar portadas, primero con la presencia de Gran Hill y despu¨¦s con una nueva era de grandes triunfos, la ¨²ltima que han tenido. Primero con un joven Rick Carlisle, luego con un n¨®mada como Larry Brown (que consigui¨® su ansiado anillo con ese proyecto) y al final con Flip Saunders, que previamente entren¨® a Kevin Garnett en los Timberwolves que rozaron las Finales en 2004. Ese mismo a?o fue el que lleg¨® el tercer y ¨²ltimo anillo de un equipo que pis¨® dos veces la eliminatoria que decid¨ªa el t¨ªtulo y no se baj¨® de la final de Conferencia en seis temporadas. Chauncey Billups, Rasheed Wallace y compa?¨ªa acabaron con la dinast¨ªa de los Lakers y revivieron a los Bad Boys. Pero el tiempo y la edad acab¨® con m¨¢s opciones y todo se vio abocado a un triste final, en el que se fich¨® a Allen Iverson y se puso rumbo a la clandestinidad despu¨¦s. Una que ha durado mucho m¨¢s de lo que nadie esperaba y que ha sumergido a la franquicia en la peor ¨¦poca de su historia.
Del averno a la luz
Desde ese 2009 en el que pisaron los playoffs por ¨²ltima vez han pasado 15 temporadas en la que se han sumado 13 r¨¦cords negativos, uno al 50% y otro positivo, solitario con Stan Van Gundy, con el que se lleg¨® a un tope de 44 victorias. El punto m¨¢s bajo fueron las 14 de la temporada pasada, la de las 28 derrotas seguidas, la del sufrimiento constante. Esa que se inici¨® entregando las llaves de la franquicia a un Monty Williams al que le dieron el contrato m¨¢s grande de la historia que jam¨¢s hab¨ªa recibido un entrenador, y al que tuvieron que despedir tras convertirse en un t¨¦cnico que ya no goza de ning¨²n tipo de reputaci¨®n. Fue la peor cara de una plantilla joven y prometedora, que sin embargo, ha conseguido resurgir. Las 33 victorias que de momento llevan esta temporada superan ya el balance de 11 de las ¨²ltimas 15. Y los 7 partidos que gozan de ventaja sobre el 50% supondr¨ªan, de finalizar as¨ª la temporada, el mejor porcentaje de victorias/derrotas desde la 2007-08. En efecto, la crisis ha sido sideral para un equipo que es capaz de beber mucha agua tras una larga ¨¦poca de sequ¨ªa.
M¨¢s. La ¨²ltima vez que los Pistons ganaron ocho partidos consecutivos el mundo era totalmente distinto: los Thunder ni siquiera exist¨ªan (estaban en Seattle y eran los Sonics), LeBron James todav¨ªa estaba inmerso en su primera era en Cleveland, Kobe Bryant era el mejor jugador del mundo, Chris Paul jugaba en unos Hornets que viv¨ªan en Nueva Orleans, los Bobcats hac¨ªan lo propio en Charlotte y Stephen Curry todav¨ªa no era jugador de la NBA. Desde luego, no hay mejor manera que repasar estos datos para darse cuenta de la traves¨ªa en el desierto a la que se han visto sometidos y que han aprovechado para hacer alg¨²n que otro gui?o al pasado. Durante este periodo de tiempo, han retirado las camisetas de Chauncery Billups, Ben Wallace y Richard Hamilton, tres de los cinco miembros del quinteto que gan¨® el anillo de 2004 (los otros son Rasheed y Tyshaun Prince). Pero ni esos intentos de recuperar el orgullo perdido ha bastado para que se confirme un retorno que ha tardado mucho en llegar, pero que ya est¨¢ aqu¨ª. Por fin.
El fichaje de J.B. Bickerstaff en el banquillo y la capacidad para completar la plantilla con jugadores de rol que apoyen a los m¨¢s j¨®venes (el ¨²ltimo, en el mercado de febrero, fue Dennis Schr?der) han sido dos pasos esenciales que se han unido al superlativo nivel de un Cade Cunningham que ha alcanzado la quintaesencia de su brillantez y promedia 25,7 puntos, 6,3 rebotes y 9,5 asistencias, comandando las hostilidades de un equipo en el que ayudan Malik Beasley (16,7 tantos y un 42,5% en triples desde el banquillo), Tobias Harris en un rol de veterano (13,8+6), un Jalen Duren soberbio bajo los aros (11+10, rozando el 70% en tiros de campo), los Triples de Tim Hardaway, la capacidad defensiva de Jaden Ivey cuando est¨¢ sano y el todoterreno que representa Ausar Thompson, cuya buena salud y su ascenso a la titularidad han sido claves para esta ¨²ltima racha de los Pistons, la mejor en tant¨ªsimo tiempo y m¨¢s que merecida. De hecho, desde que el joven jugador es titular, el equipo es tercero de la NBA en rebotes (m¨¢s de 52), s¨¦ptimo en recuperaciones y la quinta mejor defensa.
Los Pistons han fraguado su ascenso en el rebote, la garra y la pelea bajo los aros, lo que siempre ha gustado m¨¢s en Detroit, una ciudad que tiene una trama de asfalto y unos rascacielos que chocan con la ceniza, que se declar¨® en bancarrota en 2013 (cuando la franquicia empezaba a estar realmente mal) y que ahora intenta resurgir y recuperarse de las ruinas de anta?o. Igual que su baloncesto referente en su pura esencia, adaptado a los tiempos actuales pero atacando la zona, haci¨¦ndose fuertes en el f¨ªsico y corriendo cuando es necesario. A los Celtics, vigentes campeones, les han ganado de 20 puntos y les han dejado en menos de 100, siendo lo segundo todav¨ªa m¨¢s incre¨ªble de lo primero. Espoleados por Cunningham (que ha sido All Star por primera vez en su carrera), por un buen entrenador, por un grupo joven y con futuro y con alg¨²n que otro veterano, est¨¢n a apenas una victoria del cuarto puesto que ocupan los Pacers y que les dar¨ªa ventaja en primera ronda de playoffs. Todav¨ªa es una hip¨®tesis, algo que s¨®lo se puede decir en susurros. Pero las 28 derrotas consecutivas y los tiempos aciagos han quedado atr¨¢s y el germen de los Bad Boys vuelve a estar m¨¢s presente que nunca en una franquicia que, m¨¢s que otra cosa, necesitaba recuperar una esencia perdida y reivindicar su lugar en la NBA. Uno que tienen por historia, haza?as inolvidables y gestas del pasado. Ahora, a por el futuro. En ello est¨¢n.
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