Estar siempre ah¨ª no sirve contra la fama de equipo perdedor
El primer MVP de la historia (Pettit) fue de los Hawks, Wilkins y Webb popularizaron el concurso de mates... pero nunca han ganado el anillo desde su llegada a Atlanta (1968).

Los Hawks son una de las franquicias m¨¢s viejas de la Liga. Su origen se remonta a los Tri-Cities Blackhawks, equipo que inici¨® su andadura all¨¢ por 1946 en la NBL (National Basketball League), competici¨®n que acab¨® desembocando en la NBA tres a?os m¨¢s tarde. Tras una breve estancia en Milwaukee (ciudad en la que adoptaron ya el nombre de Hawks ¡ªhalcones¡ª a secas), en la 1955-56 aterrizaron en St. Louis. Hasta la fecha, en Missouri el equipo vivi¨® sus a?os de mayor ¨¦xito. No en vano, all¨ª llegaron sus ¨²nicas cuatro participaciones en las Finales que dej¨® un anillo, adem¨¢s de alumbrar una fuerte rivalidad con los Celtics que quiz¨¢ no hubiese sido tal si en 1956 no hubiesen traspasado a Boston a su n¨²mero dos en el draft de aquel a?o: Bill Russell. El enfrentamiento en los ¨²ltimos Playoffs y el aterrizaje semanas despu¨¦s de Al Horford en Boston quiz¨¢ sirvan para revitalizar un enfrentamiento que parec¨ªa olvidado y que, como veremos luego, en los 80 volvi¨® a cobrar ciertas cotas de importancia. Pero, antes de abandonar St. Louis debemos hacer una menci¨®n a Bob Petitt. Un legendario interior que conquist¨® el primer MVP de la historia en el curso 1955-56 (luego ganar¨ªa tambi¨¦n el de 1959).
Ben Kerner, su entonces propietario, buscaba un nuevo pabell¨®n para el equipo. M¨¢s moderno y con mayor capacidad para aumentar los ingresos de la franquicia. Sin embargo, top¨® con la negativa del consistorio de la ciudad. Harto de esta situaci¨®n, no se lo pens¨® y vendi¨® los Hawks. Sus nuevos due?os, los trasladaron a Atlanta en 1968, donde han permanecido hasta la fecha. En Atlanta, el equipo desarroll¨® su fama de perdedor. Suman ya 58 a?os sin ganar el campeonato. Una sequ¨ªa que s¨®lo superan los Kings: ning¨²n t¨ªtulo desde el conseguido en el 51 (como Rochester Royals). Su mejor ¨¦poca en la capital de Georgia se remonta a los 80, la de Dominique Wilkins (cuya estatua preside una de las entradas al Philips Arena) y los concursos de mates. 'Nique' fue uno de los protagonistas indiscutibles en la ¨¦poca dorada del 'Slam Dunk Contest'. Su triunfo en el 85, en una de las ediciones m¨¢s recordadas (participaron, entre otros, MJ, Julius Erving o Clyde Drexler), llen¨® de orgullo a toda la sociedad de Atlanta. Un a?o despu¨¦s, los Hawks volver¨ªan a conquistarlo, pero con Spud Webb como protagonista. Desde sus 170 cent¨ªmetros vol¨® m¨¢s alto que nadie. Sin embargo, en los Playoffs situaron su techo en las semifinales del Este. Los Celtics y Pistons eran huesos casi imposibles de roer.
La maldici¨®n so prolong¨® hasta el pasado 2015. Aquel a?o, con Budenholzer en el banquillo y un quinteto con cuatro jugadores all star (¨²nicamente DeMarre Carroll no acudi¨® al Madison) que fue elegido mejor jugador del mes de enero (firmaron un 17-0, el mejor mes de siempre en la Liga), Atlanta logr¨® su mejor temporada: 60-22. Y alcanzaron la pen¨²ltima ronda en postemporada por vez primera desde el 70. Es m¨¢s, hoy en d¨ªa s¨®lo los Spurs encadenan m¨¢s presencias consecutivas en los Playoffs que las 9 suyas. Lo que nos viene a la perfecci¨®n para definir a los Hawks: un equipo que siempre suele estar ah¨ª, pero que nunca se lleva la gloria. La etiqueta de losers se prolonga a la vez que se engranda la figura del primer MVP de la NBA. ? ?
El propietario: Tony Ressler
Este empresario se hizo definitivamente con el control de la franquicia junto al exjugador Grant Hill a comienzos de este mismo a?o. Es pronto a¨²n para valorar su gesti¨®n, pero su llegada ha ca¨ªdo como anillo al dedo para zanjar de una vez los eternos rumores que situaban a los Hawks fuera de Atlanta. Adem¨¢s, ha conseguido reconciliar al equipo con la comunidad local: hac¨ªa mucho tiempo que no se ve¨ªa en el Philips Arena colgar con asiduidad el cartel de no hay billetes.
El general manager: Wes Wilcox
Tras pasar los ¨²ltimos a?os a la sombra de Danny Ferry (cuya carrera se ha visto truncada por un desafortunado email de contenido racista), a Wilcox le llega ahora el momento de certificar lo que ya ha dejado ver este tiempo. Sin grandes nombres, ha sido capaz de construir un equipo competitivo al m¨¢ximo gastando lo justo y necesario. Aunque eso s¨ª, podr¨ªa quedar tocado si Sefolosha no logra hacer olvidar a Carroll y, sobre todo, si el pr¨®ximo verano no cierra la renovaci¨®n de Al Horford
Estrella hist¨®rica: Bob Petitt
Habr¨¢ quien asocie autom¨¢ticamente los Hawks con la figura de Dominique Wilkins. ¡®Nique¡¯ es, sin duda, el jugador ic¨®nico por excelencia del baloncesto en Atlanta. Pero si hablamos de la franquicia, hay que ser justos con Bob Pettit. Para quienes no le conozcan, basta decir que cuando se retir¨® tras 11 temporadas en la NBA (1954-1965) lo hizo como el primer jugador en alcanzar la barrera de los 20.000 puntos. El curr¨ªculum de este ala-p¨ªvot que siempre jug¨® en los Hawks (en Milwaukee y en St. Louis) incluye dos anillos, 10 presencias en el All-NBA, 11 participaciones en el All Star (nunca falt¨®), 4 MVP¡¯s del mismo partido (comparte liderato hist¨®rico con Kobe Bryant) y 2 MVP¡¯s (inaugur¨® el palmar¨¦s de este prestigioso trofeo). No est¨¢ mal para alguien del que dec¨ªan que no reun¨ªa el suficiente talento para ser profesional. Un pionero.
Momento hist¨®rico: el duelo Wilkins-Bird
Boston, 22 de mayo de 1988. Los Hawks de Mike Fratello nunca hab¨ªan estado tan cerca de disputar una final de Conferencia. Morir o vencer. Necesitaban una sola victoria para una romper un maleficio que llevaba persiguiendo a la franquicia desde 1970. No lo consiguieron (el gafe perdur¨® hasta 2015), pero aquella noche vivimos uno de los mejores s¨¦ptimos partidos de la historia. Los Celtics necesitaron que Larry Bird anotase 20 puntos (de 34 totales) para superar por un ajustad¨ªsimo 118-116 al equipo de Dominique Wilkins: 47 tantos, 14 en el ¨²ltimo acto. Un duelo memorable amplificado por la rivalidad entre ambos equipos. ¡°No pod¨ªa fallar y ¨¦l tampoco. Ese es el mejor partido que haya jugado o haya visto jugar. Se trataba de dos chicos que ¨²nicamente no quer¨ªan perder¡±, explica ¡®The Human Highlight Film¡¯.