Un Bar?a como debe ser el Bar?a
Obsesionados con la llegada de Nico Williams, gran parte de los aficionados del Bar?a comenzaron la temporada olvidando un enorme e importante detalle: Lamine Yamal ya viste de azulgrana, ya reina en la casa, ya domina y decide partidos con una insolencia pasmosa. Los buenos jugadores siempre suman, pero lo que nunca hace un fichaje frustrado es restar, que es lo que muchos anticiparon cuando el peque?o de los Williams decidi¨® quedarse en Bilbao y dejar para otros bailes la reuni¨®n con su joven amigo.
Todo se apoya ahora mismo en un futbolista que ya es diferencial, pese a su corta edad, pero lo que sostiene de verdad a este Bar?a de Flick es el trabajo, una cultura del esfuerzo que en tiempos de Xavi Hern¨¢ndez se abandon¨® dejando sitio a la parapsicolog¨ªa, los juegos de campamento, los famosos challenges, las malas caras y un largo etc¨¦tera de pamplinas que hoy nos parecen sombras de un pasado muy lejano, pero que ocurrieron antes de ayer. Como el mejor entrenamiento de la temporada pasada, reconocido por el propio entrenador, recu¨¦rdenlo: tuvo lugar el 25 de abril, justo despu¨¦s de caer eliminado frente al PSG y perder contra el Madrid.
Tampoco conviene lanzar las campanas al vuelo a primeros de septiembre, pero son tantos los brotes verdes y tan pocas las excusas esgrimidas que apetece ¨Cy mucho¨C decretar el estado inmediato de felicidad. Y porque este es un Bar?a que tiene todo lo que yo, personalmente, le pido al Bar?a: trabajo, pasi¨®n, audacia y un buen pu?ado de los mejores talentos surgidos de La Masia, que siempre termina convertida en virtud cuando aprieta la necesidad. Tambi¨¦n un jugador con rastas. O dos, pues qui¨¦n dice que no haya sitio para el fetichismo en estos momentos de buena fortuna.
Vendr¨¢n los d¨ªas grises, oscuros, de zozobra. Y llegar¨¢n las dudas sobre el talento criado en casa. Y volver¨¢n los rumores sobre Nico, Le?o y hasta Neymar Jr. Olvidando una vez m¨¢s lo maravilloso que acostumbra a ser este club cuando un entrenador ambicioso habla lo justo, mira al frente y se pone a trabajar.