La caída de Jorge Martín
La caída de Jorge Martín no comenzó a derrapar en la curva 2 del Circuito Internacional de Sepang. Hay que rebobinar más atrás. A mucho antes de esta primera jornada de los test de 2025. A junio del a?o pasado. Su caída empezó a fraguarse justo el día que se enteró de que no era el elegido para la moto oficial de Ducati, que ahora cabalga Marc Márquez, y anunció su fichaje por Aprilia. El piloto de San Sebastián de los Reyes enía la opción de permanecer en uno de los equipos satélites con material de primera línea, en la misma situación en la que conquistó el título de campeón del mundo cinco meses y medio después. Pero Martín, herido en su orgullo, prefirió cambiar de aires, en busca de un equipo oficial con otros colores. Y en la actual MotoGP, fuera de Borgo Panigale hace mucho frío.
Jorge sufrió este miércoles dos accidentes en menos de una hora con su nueva montura, la segunda de ellas terrible, y con consecuencias: fractura de la mano derecha y del pie izquierdo. El parte médico habrá que traducirlo en tiempo de baja, porque ya sabemos que los motociclistas tienen reapariciones milagrosas, pero, pase lo que pase, incluso si pudiera estar en la salida del Mundial en Tailandia, el 28 de febrero, habrá perdido ya un plazo esencial para poner a punto una moto que le resulta extra?a.
Los pronósticos para este Campeonato centran el morbo en la lucha entre el mayor de los Márquez y Francesco Bagnaia, de momento decantado a favor del espa?ol, con un inesperado ojo puesto en la resurrección de Yamaha y Fabio Quartararo, campeón en 2021. Nadie pensaba que el vigente dorsal 1 pudiera defender su trono en 2025 con la RS-GP. Pero una cosa es no aspirar al título, algo completamente asumido, y otra muy diferente es arrancar con semejante retraso en la evolución de la moto. Esa caída duele tanto como la otra.