Kevin Durant y el patr車n oro
Kevin Durant ni siquiera tendr赤a que haber estado aqu赤. Al menos, claro, si uno sigue la hoja de ruta habitual en los 迆ltimos veranos de las estrellas NBA: mantenimiento, recuperaci車n de lesiones, gesti車n del descanso, descompresi車n# el caso es que, cuando cada vez es m芍s dif赤cil que el Team USA tenga forma de megaequipo (ya sea Dream Team o Redeem Team), Kevin Durant acept車 el reto de ponerse al frente de la nave. Y lo hizo con 32 a?os y en condiciones en las que muchos compa?eros ilustres de generaci車n ni se acercar赤an a la concentraci車n de Las Vegas: ya en un momento avanzado de su carrera, despu谷s de una lesi車n criminal (fractura del tend車n de Aquiles) y con una temporada cicl車pea entre pecho y espalda. En playoffs, las lesiones de Kyrie Irving y James Harden dejaron a Durant muy solo en el s迆per proyecto de los Nets. En una heroica semifinal de Conferencia cay車 contra el futuro campe車n, Milwaukee Bucks, tras siete partidos en los que jug車 casi 43 minutos por noche, incluidos 48, 40 y 53 (un partido y una pr車rroga completos en un s谷ptimo, nada menos) en los tres 迆ltimos. Justo despu谷s, dio el s赤 a su Federaci車n y a un Gregg Popovich que respir車 tranquilo (※si no, le habr赤a suplicado, habr赤a llorado#§).
Durant, al que horas antes de la final ol赤mpica los Nets dieron una extensi車n de contrato de cuatro a?os y casi 200 millones de d車lares, era desde ese momento la v芍lvula de escape, el bot車n rojo: apretar en caso de emergencia; la garant赤a de que la cosa, de una forma u otra, saldr赤a adelante. Y la estrella que, precisamente, falt車 en el Mundial de China 2019, cuando el Team USA se la peg車 bien pegada. Contra Espa?a, Australia y en la final, KD ejerci車 de estabilizador y referente. Y evit車 males mayores en el marcador cada vez que hizo falta con su talento, uno de los m芍s extraordinarios de toda la historia del baloncesto. Lo dijo la prensa estadounidense: Kevin Durant era el l赤der perfecto para un equipo imperfecto. Y es, desde luego, un anotador 迆nico, superdotado, tan bueno como cualquiera que haya jugado a este deporte. Un esp谷cimen 迆nico, el jugador de baloncesto que uno har赤a si pudiera fabricarse cualquiera, al gusto, con un programa de ordenador.
Casi divino, el compromiso y la manera en que se ha manejado en estas semanas demuestran algo que hay que mantener en perspectiva cuando se habla de un jugador de car芍cter no siempre sencillo como 谷l: a Kevin Durant le gusta jugar al baloncesto. En torneos callejeros de verano, en finales de la NBA o en unos Juegos Ol赤mpicos. Y no necesita nada m芍s. Que nadie le moleste y que le dejen jugar al baloncesto. Y eso ha hecho en Tokio, donde ha sido el tim車n, el eje, de un equipo al que conviene no quitar m谷rito m芍s all芍 de t車picos que algunos se empe?an en mantener vivos contra cualquier test visual (que si no defienden, que si no juegan en equipo#). A la habitual cuesta arriba que suponen el cambio de normas y esp赤ritu (el salto a FIBA) y la falta de cohesi車n de proyectos que no tienen la cocci車n y costuras de la mayor赤a de grandes selecciones nacionales, se sum車 esta vez una catarata de problemas: el COVID, las entradas y salidas de jugadores, los rumores sobre mal ambiente y las derrotas iniciales, en la preparaci車n contra Nigeria y Australia y en Tokio contra Francia. Y las bajas, claro.
Las bajas, que abren un debate sobre cu芍nto y c車mo se ha cerrado en realidad la brecha entre Estados Unidos y el resto. No por si hay que cuestionar el crecimiento exponencial de los dem芍s en los 迆ltimos treinta a?os (desde Barcelona 92), que es obvio; Sino porque, finalmente, Estados Unidos sigue produciendo talento a un ritmo simplemente extraordinario. Eso permite que, aunque ya casi nunca est谷n todos los que son, s赤 sean la mayor赤a de los que est芍n. Al menos en cuanto se a?ade a Kevin Durant para ejercer de bot車n rojo.
Es admirable, en todo caso, que un equipo pueda ganar de forma convincente con una rotaci車n que, aunque llena de estrellas, ni se acerca a su versi車n A. Seguramente ni a la B. Aqu赤 no han estado Stephen Curry, LeBron James, Anthony Davis, Kawhi Leonard, James Harden, Kyrie Irving, Chris Paul, Paul George, Jimmy Butler, Russell Westbrook# Y as赤, a partir de una pol赤tica de hechos consumados y jugando con las cartas que hay en la mesa, sin quejas ni excusas, Estados Unidos ha sumado un oro de enorme valor. Por mucho que, claro, la baraja tuviera esta vez un comod赤n at車mico: Kevin Durant. El joker, la v芍lvula de escape y ya una leyenda ol赤mpica con tres oros.