
A la ma?ana siguiente, muy temprano, nos convocaron a todos los participantes del campamento.
Nos sentamos ni?os y adultos en la hierba, formando un gran c¨ªrculo.
Delante de las tiendas de campa?a.
En el medio, de pie, estaban las cuatrillizas.
Cuchicheaban entre ellas.
Por lo visto, iban a anunciar qu¨¦ castigo nos pon¨ªan.
Esper¨¢bamos impacientes, preocupados.
¡ªLas reuniones antes de desayunar son muy malas para la salud ¡ªdijo Tomeo, nervioso.
¡ªSi no os hubierais escapado, nada de esto estar¨ªa pasando ¡ªmurmur¨® Laura¡ª. ?A qui¨¦n se le ocurre?
¡ªFue por una buena causa ¡ªse disculp¨® Ocho¡ª, quer¨ªamos ayudar con el robo.
¡ªNi buena causa ni nada, he propuesto a los organizadores que os expulsen del campamento ¡ªgru?¨® el abuelo Benem¨¦rito.
¡ªPero¡ pero¡ abuelo, ?c¨®mo dices eso? ¡ªreplic¨® Ocho.
?Ser¨ªa posible que nos fueran a expulsar de El Tr¨¦bol?
Helena me dijo al o¨ªdo:
¡ªA lo mejor el abuelo Benem¨¦rito quiere que nos expulsen porque es el ladr¨®n. Para salir de aqu¨ª cuanto antes con el Tr¨¦bol de Oro.
La mir¨¦ sorprendido.
Tal vez Helena ten¨ªa raz¨®n.
Pero aquel trofeo era muy grande y muy pesado.
?D¨®nde lo habr¨ªa guardado el ladr¨®n, fuera quien fuera?
¡ªA ver, Benem¨¦rito, cuando dices que has hablado con los ¡°organizadores¡±, ?a qui¨¦n te refieres? ¡ªpregunt¨® Alicia.
¡ªPues a las cuatrillizas, que yo sepa no conocemos a ning¨²n otro organizador aqu¨ª ¡ªcontest¨® ¨¦l.
Felipe resopl¨®, agobiado.
Aquello no pintaba bien.
Con la ilusi¨®n que nos hab¨ªa hecho cuando nos eligieron para participar en El Tr¨¦bol.
Sin embargo, desde que hab¨ªamos llegado al campamento nada sal¨ªa bien.
¡ªYa hemos tomado una decisi¨®n ¡ªanunci¨® Jolly, con una gran sonrisa.
¡ªEscaparse por la noche sin permiso es muy triste ¡ªdijo Polly.
¡ªY muy arriesgado, pod¨ªa haberos pasado cualquier desgracia ¡ªa?adi¨® Molly.
¡ªY va contra las normas del campamento. ?Ahora ver¨¦is! ¡ªremat¨® Dolly.
Observamos a las cuatrillizas temerosos.
¡ªNos van a expulsar ¡ªse lament¨® Angustias.
¡ª?Lo primero que hab¨ªamos pensado fue en expulsar del campamento a todos los que participaron en la escapada a medianoche! ¡ªgru?¨® Dolly.
¡ªLo sab¨ªa ¡ªsolloz¨® Angustias.
¡ªPero luego nos hemos dado cuenta de que ser¨ªa injusto para los dem¨¢s ¡ªsonri¨® Jolly¡ª. Los otros participantes tienen derecho a seguir con la competici¨®n.
¡ªAdem¨¢s, no todos los que se escaparon tuvieron la misma culpa ¡ªdijo Polly¡ª. Hay alguien que tiene una cosa muy importante que decir.
Se hizo el silencio.
Y se puso en pie Parker Parkenson.
¡ªYo no querer salir de tienda a mitad de noche. I didn?t want! ¡ªasegur¨®¡ª. Ellos decir: reuni¨®n medianoche, midnight¡ ser idea de ellos¡ yo pedir perd¨®n, sorry.
Me levant¨¦ de un brinco.
¡ª?Pero si la reuni¨®n la convocaste t¨²! ¡ªexclam¨¦ indignado.
Parker Parkenson se encogi¨® de hombros.
¡ªEquipo Soto Alto escapar de tienda¡ Yo solo seguir¡ Pedir perd¨®n, sorry, sorry ¡ªrepiti¨® Parker, poniendo cara de bueno.
Aquello era el colmo.
Se met¨ªa en los Futbol¨ªsimos.
Convocaba una reuni¨®n del pacto secreto.
Y ahora nos echaba toda la culpa a nosotros.
Mir¨¦ a Helena, que a su vez miraba a Parker at¨®nita.
No dijo nada.
No le defendi¨®, pero tampoco le acus¨®.
?Ya no pod¨ªa m¨¢s!
¡ª?Parker Parkenson es un mentiroso y un chulito y un metomentodo! ¡ªsolt¨¦.
Un murmullo recorri¨® el prado.
¡ªPakete, no hables as¨ª de un compa?ero ¡ªintervino Alicia.
Agach¨¦ la cabeza, avergonzado.
¡ªParker Parkenson es el ¨²nico que ha pedido perd¨®n por escaparse y que ha confesado todo lo que pas¨® ¡ªexplic¨® Jolly¡ª. Por esa raz¨®n, queda libre de cualquier castigo.
¡ªSi es por eso, yo tambi¨¦n pido perd¨®n, lo siento mucho ¡ªdijo Toni.
¡ªToma, y yo ¡ªa?adi¨® Marilyn¡ª. Pido perd¨®n por m¨ª y por todos mis compa?eros.
¡ª?Demasiado tarde, granujillas! ¡ªgru?¨® el abuelo Benem¨¦rito¡ª. Ahora ya no vale. ?Exijo un castigo ejemplar para estos ni?os!
¡ªPero, abuelo, ?t¨² de parte de qui¨¦n est¨¢s? ¡ªdijo Ocho.
¡ª?De parte de la verdad! ¡ªcontest¨® el abuelo¡ª. ?Y la verdad es que os merec¨¦is que os expulsen del campamento!
¡ªOtra vez con lo mismo ¡ªdijo Tomeo.
¡ªNo vamos a expulsar a nadie ¡ªzanj¨® Polly¡ª. El castigo tiene que ser proporcionado, aunque sea muy triste.
Molly levant¨® los brazos y anunci¨®:
¡ªHemos decidido que los nueve integrantes de Soto Alto ?pierdan todos los puntos en la competici¨®n!
Enseguida empezaron otra vez los murmullos.
Nadie entend¨ªa aquel castigo.
¡ªPerd¨®n ¡ªdijo Helena levantando la mano¡ª. Los de Soto Alto pertenecemos a distintos equipos, ?a qui¨¦n le van a quitar los puntos exactamente?
¡ªEsa es la cuesti¨®n ¡ªrespondi¨® Molly, como si ya lo tuvieran pensado¡ª. No podemos quitar puntos a inocentes por vuestra culpa.
¡ªPor ese motivo, ay¡ ¡ªsigui¨® Polly.
¡ª?Hemos decidido cambiar todos los equipos! ¡ªexclam¨® Dolly¡ª. ?Y al que no le guste que se aguante!
¡ªCambiar los equipos¡ ?c¨®mo? ¡ªpregunt¨® Marilyn, sin comprender.
¡ªDe la ¨²nica forma posible para que se haga justicia ¡ªcontest¨® Jolly¡ª. ?Desde hoy, los equipos ya no ser¨¢n por colores! ?Volvemos a los cuatro equipos originales!
¡ª?C¨®mo?
¡ª??Qu¨¦!?
¡ª????Por qu¨¦!!!?
¡ª?No entiendo nada! ¡ªdijo el abuelo Benem¨¦rito.
¡ªPues est¨¢ muy claro ¡ªreplic¨® Dolly¡ª. A partir de este momento, todo el mundo debe cambiar de equipo. ?Todos a su equipo original!
¡ª?Los cuatro equipos vuelven a ser: el Soto Alto, el Manchester City, el Boca Juniors y el Tao Feiyu! ¡ªsigui¨® Jolly, por si alguien no lo hab¨ªa comprendido.
¡ªComo castigo es muy extra?o ¡ªprotest¨® Benem¨¦rito.
¡ªNo te quejes, as¨ª volvemos a estar todos juntos ¡ªle dijo Laura.
¡ª?Y eso es una buena noticia? ¡ªrezong¨® el abuelo¡ª. ?Yo prefer¨ªa estar en el equipo rojo y no con todos estos flojos! ??ramos invencibles!
Angustias y Molly se miraron.
¡ª?Ya no soy del equipo negro? ¡ªpregunt¨® Angustias, angustiado.
¡ªNo, pero puedes seguir angusti¨¢ndote conmigo ¡ªdijo ella.
¡ªMuchas gracias ¡ªrespir¨® Angustias.
Parker choc¨® la mano con sus compa?eros del Manchester City.
Parec¨ªa encantado de regresar a su antiguo equipo.
Yo cruc¨¦ de nuevo una mirada con Helena.
Por un lado, estaba contento.
Seguir¨ªamos juntos.
Y todos los de Soto Alto volv¨ªamos a estar en el mismo equipo.
Pero por otro¡
El abuelo ten¨ªa raz¨®n, era un castigo muy extra?o.
¡ª?Y ahora, un repaso a las puntuaciones! ¡ªdijo Dolly.
¡ªYa sab¨ªa yo que esto deb¨ªa tener un lado malo ¡ªdijo Marilyn¡ª. El equipo rojo ¨ªbamos en cabeza, seguro que ahora ya no.
¡ªEfectivamente, Soto Alto no queda muy bien en la clasificaci¨®n por ahora ¡ªadvirti¨® Polly.
¡ªHemos repartido los 24 puntos de los equipos azul, rojo, amarillo y negro entre cada uno de sus participantes ¡ªexplic¨® Molly¡ª. Y los hemos asignado a sus nuevos equipos.
¡ªLa clasificaci¨®n, de momento, queda as¨ª¡ ¡ªse?al¨® Jolly.
Se encendi¨® una pantalla con el marcador:
1?. Manchester City. 7 puntos.
2?. Boca Juniors. 7 puntos.
3?. Tao Feiyu. 5 puntos.
4?. Soto Alto. 5 puntos.
¡ªAh, pues ni tan mal ¡ªdijo Camu?as¡ª. Nos castigan y encima tenemos m¨¢s puntos.
¡ªYo he perdido puntos, enterado ¡ªprotest¨® Toni¡ª. Antes ten¨ªa diez puntos e iba primero, ahora tengo 5 puntos y voy el ¨²ltimo.
¡ªBueno, unos hab¨¦is subido y otros hab¨¦is bajado, como la vida misma ¡ªintent¨® mediar Laura.
¡ªLo importante es que el Soto Alto vuelve a estar unido ¡ªdijo Felipe.
¡ªMe da que esto no ha terminado aqu¨ª ¡ªcoment¨® Alicia.
¡ª?Por supuesto que el castigo no ha terminado! ¡ªgru?¨® Dolly.
¡ªYa lo hemos dicho antes ¡ªcontinu¨® Polly¡ª. ?El Soto Alto F¨²tbol Club recibe una sanci¨®n y pierde todos sus puntos, ay!
El marcador cambi¨® de inmediato.
1?. Manchester City. 7 puntos.
2?. Boca Juniors. 7 puntos.
3?. Tao Feiyu. 5 puntos.
4?. Soto Alto. 0 puntos.

¡ªA¨²n quedan tres pruebas, pod¨¦is recuperaros, venga, ?mucho ¨¢nimo! ¡ªdijo Jolly, tratando de ser positiva.
¡ªYo ya no me entero, me he perdido hace rato con esto de los puntos ¡ªmusit¨® Tomeo, rasc¨¢ndose la cabeza.
¡ªEst¨¢ muy claro ¡ªresumi¨® Anita¡ª. El castigo es que a todos los que nos escapamos anoche nos ponen juntos para poder quitarnos los puntos. Es la ¨²nica forma de hacerlo, tiene sentido.
¡ª?Siempre lo entiendes todo a la primera? ¡ªdijo Toni.
¡ªCreo que s¨ª ¡ªcontest¨® Anita, sin inmutarse.
Despu¨¦s de aquello, se rompi¨® el c¨ªrculo y todos nos levantamos.
Los miembros de cada equipo hablaban entre ellos.
Los chinos del Tao Feiyu susurraban y se?alaban el marcador, parec¨ªan estar ya haciendo planes.
Los ingleses del Manchester City felicitaban a Parker, su jugador estrella se hab¨ªa librado del castigo.
Los argentinos del Boca Juniors se abrazaban unos a otros, como si estuvieran muy emocionados.
Y nosotros¡ Bueno, nosotros est¨¢bamos desconcertados.
¡ªLo importante es que estamos juntos ¡ªdijo Marilyn.
¡ªExacto ¡ªapostill¨® Helena¡ª. Somos el Soto Alto, y siempre vencemos las dificultades.
¡ªPero tenemos cero puntos ¡ªafirm¨® Toni.
¡ªY ya no podremos llevar la equipaci¨®n negra, me encantaba ¡ªsuspir¨® Angustias.
¡ªY el Tr¨¦bol de Oro sigue sin aparecer ¡ªrecord¨¦ yo.
¡ªY encima Parker Parkenson ya no est¨¢ en nuestro equipo ¡ªa?adi¨® Camu?as.
¡ªYo cre¨ªa que prefer¨ªas no tenerlo en tu mismo equipo ¡ªdijo Ocho¡ª, as¨ª vuelves a ser portero titular.
¡ªYa, eso s¨ª, pero la verdad es que es muy bueno ¡ªreconoci¨® Camu?as¡ª. Y tiene esa gorra con el uno dorado, me flipa.
¡ªEn el Soto Alto no necesitamos m¨¢s porteros ¡ªdijo Anita.
Helena mir¨® de reojo a Parker Parkenson, que se re¨ªa con sus amigos del Manchester.
¡ª?Vas a echar de menos a tu amiguito? ¡ªle pregunt¨¦.
Ella me mir¨®.
Y neg¨® con la cabeza, muy seria.
¡ªNo comprendes nada, Francisco Garc¨ªa Casas ¡ªme contest¨®.
Y se alej¨®.
¡ª?Toma ya! ¡ªexclam¨® Camu?as¡ª. ?Es la primera vez que Helena no te llama Pakete! ?Eso s¨ª que es fuerte!
Mi amigo ten¨ªa raz¨®n.
Que yo recuerde, era la primera vez que Helena con hache me llamaba as¨ª.
Francisco Garc¨ªa Casas.
Mi nombre completo con los dos apellidos.
Eso solo pod¨ªa significar que estaba muy enfadada.
¡ª?Ya podemos desayunar? ¡ªpregunt¨® Tomeo¡ª. Creo que me est¨¢ bajando el az¨²car, me lo noto.
Nos dispon¨ªamos a ir a la caba?a.
Sin embargo, Dolly se subi¨® a un caj¨®n de madera y peg¨® un grito:
¡ª?Quieto todo el mundo! ?A¨²n no hemos terminado con el castigo!
Nos quedamos paralizados.
¡ª?A¨²n hay m¨¢s? ¡ªpregunt¨® Tomeo, desesperado.
Dolly mir¨® a sus hermanas.
Y sonri¨®.
?Era la primera vez que ve¨ªa a Dolly sonre¨ªr!
Eso s¨ª que era una novedad.
Algo tramaba.
Estaban ocurriendo demasiadas cosas extra?as.
¡ªSoto Alto, si quer¨¦is permanecer en el campamento, ?deb¨¦is superar la prueba del tr¨¦bol de cuatro hojas! ¡ªexclam¨® Dolly, satisfecha.
¡ª?Qu¨¦ prueba es esa? ¡ªpregunt¨® Alicia.
¡ªMuy sencillo ¡ªdijo Dolly, volviendo a sonre¨ªr¡ª. Ten¨¦is que encontrar un aut¨¦ntico tr¨¦bol de cuatro hojas.
¡ªPero ?eso existe? ¡ªpregunt¨® Marilyn¡ª. Yo cre¨ªa que era una leyenda.
¡ªClaro que existen ¡ªexplic¨® Anita¡ª. Los tr¨¦boles de cuatro hojas son muy poco comunes. Seg¨²n las estad¨ªsticas, de cada diez mil tr¨¦boles que hay en la naturaleza, uno tiene cuatro hojas.
¡ª?Eso es poqu¨ªsimo! ¡ªprotest¨® Camu?as¡ª. ?Tendr¨ªamos que revisar miles de tr¨¦boles para encontrar uno!
¡ªOs aseguro que en el valle hay m¨¢s de un tr¨¦bol de cuatro hojas ¡ªdijo Jolly¡ª. Solo ten¨¦is que buscar bien.
¡ªSon muy bonitos ¡ªmurmur¨® Polly, enso?adora.
¡ªY muy fr¨¢giles ¡ªa?adi¨® Molly.
¡ª?Equipo de Soto Alto, ten¨¦is hasta las nueve y cuarenta y un minutos de la noche, cuando se pone el sol, para encontrar un aut¨¦ntico tr¨¦bol de cuatro hojas! ¡ªbram¨® Dolly¡ª. Si a esa hora no lo hab¨¦is encontrado, ?ser¨¦is expulsados del campamento!
Y volvi¨® a sonre¨ªr por tercera vez.
¡ªPero ?por qu¨¦ nosotros? ¡ªpregunt¨® Marilyn.
¡ªMuy sencillo, porque vosotros os escapasteis a medianoche ¡ªcontest¨® Dolly¡ª. Es parte de vuestro castigo.
¡ªLos dem¨¢s equipos pod¨¦is ir a desayunar ¡ªdijo Jolly¡ª. Ten¨¦is el d¨ªa libre. Haremos juegos en el r¨ªo, siesta, merienda y otras cosas divertidas.
Todos celebraron la noticia con gritos y aplausos, y se marcharon a la caba?a.
¡ªGood luck, Soto Alto! ¡ªse despidi¨® Parker Parkenson.
Y desaparecieron de nuestra vista.
¡ª?Jo, es una injusticia! ¡ªse lament¨® Tomeo, desesperado.
¡ªNo haberos escapado, grrrrr ¡ªgru?¨® el abuelo Benem¨¦rito.
Dolly agit¨® las manos y dijo:
¡ªSoto Alto, os daremos una mochila con bocadillos y agua para todo el d¨ªa. ?M¨¢s vale que empec¨¦is a buscar ya! ?El tr¨¦bol de cuatro hojas os espera!
Y sonri¨® por cuarta vez.
Puffffffff.
Eso de encontrar un tr¨¦bol de cuatro hojas era muy dif¨ªcil.
Observ¨¦ el valle delante de nosotros.
Era enorme, gigantesco¡ ?D¨®nde buscar exactamente?
¡ªDeber¨ªamos dividirnos por grupos ¡ªpropuso Helena con hache¡ª. Cuanto antes nos pongamos en marcha, mucho mejor.
¡ªEso, d¨¦monos prisa ¡ªdijo Alicia¡ª. Toni, Helena y Marilyn, conmigo. Vamos a buscar hacia el r¨ªo.
¡ªCamu?as, Ocho y Angustias, conmigo ¡ªdijo Felipe¡ª. Vayamos al bosque.
¡ªYo me quedar¨¦ aqu¨ª como observadora general ¡ªpropuso Laura¡ª. Hala, Pakete, Tomeo y Anita, con el abuelo Benem¨¦rito hacia la monta?a. ?Todos en marcha!
Lo que faltaba, encima me tocaba con el abuelo gru?¨®n.
¡ª?De verdad te vas a quedar aqu¨ª mirando? ?No vas a ayudar a buscar el dichoso tr¨¦bol? ¡ªle pregunt¨® Alicia a Laura.
¡ªA ver, yo buscar¨¦ un poco por las tiendas de campa?a ¡ªrespondi¨® Laura¡ª. Pero sobre todo har¨¦ de coordinadora general, es una labor muy importante tambi¨¦n, je, je, je.
¡ªPod¨¦is pasar por la puerta de la caba?a a recoger las mochilas ¡ªdijo Jolly¡ª. ?Os deseo mucha suerte!
Nos separamos por grupos.
Cogimos las mochilas.
Y nos encaminamos hacia las monta?as.
¡ªMenuda tonter¨ªa buscar un tr¨¦bol de cuatro hojas ¡ªprotest¨® el abuelo Benem¨¦rito.
¡ªDicen que es un s¨ªmbolo de la buena suerte ¡ªmurmur¨¦.
¡ª?Buena suerte ser¨ªa que no os hubierais escapado! ¡ªgru?¨® el abuelo¡ª. ?Buena suerte ser¨ªa que no hubi¨¦ramos venido nunca a este campamento! ?Buena suerte ser¨ªa que fuerais un poco m¨¢s espabilados! ?Vamos, buscad el tr¨¦bol y callaos, no quiero o¨ªros!
Tomeo iba comi¨¦ndose el bocadillo.
Anita se ajustaba las gafas y parec¨ªa observar todo con detalle.
Y yo trataba de concentrarme, mirando a mi alrededor, el tr¨¦bol pod¨ªa estar en cualquier parte.
Apenas llev¨¢bamos unos minutos caminando, cuando Tomeo dio un brinco y exclam¨® con la boca llena:
¡ª?Lo hegg encondradddo! ?Un tdr¨¦boll deg cuaddro hodjas!
??YA!?
Se agach¨® se?alando algo.
Nos acercamos corriendo.
Y contemplamos aquello que se?alaba.
¡ªPero muchacho¡ ?si eso es una flor amarilla! ¡ªdijo el abuelo.
¡ªTiedne cuadtrgo hodjas ¡ªinsisti¨® Tomeo, tragando.
¡ªLos tr¨¦boles son verdes, de verdad que no puedo con vosotros ¡ªresopl¨® el abuelo Benem¨¦rito¡ª. Vamos, venga, no os par¨¦is a lo tonto.
¡ªPerd¨®n ¡ªse disculp¨® Tomeo.
¡ªNo pasa nada, buen intento ¡ªdije.
¡ªY es muy bonita ¡ªle anim¨® Anita¡ª. Se llama oxalis. Mucha gente la confunde con un tr¨¦bol.
Despu¨¦s de aquello, continuamos caminando.
Atravesando aquel valle interminable.
Subiendo hacia la monta?a.
Hab¨ªa arbustos y flores de todas clases.
Tambi¨¦n muchos tr¨¦boles de tres hojas.
Pero ninguno de cuatro hojas.
El tiempo iba pasando y no encontr¨¢bamos nada.
Empez¨¢bamos a estar agotados.
Y un poco desesperados tambi¨¦n.
M¨¢s arriba, o¨ªmos el ruido del agua.
Dejamos atr¨¢s unas rocas y delante de nosotros apareci¨® un arroyo precioso.
Llevaba much¨ªsima agua.
Y lo m¨¢s sorprendente:
?Hab¨ªa alguien ba?¨¢ndose en sus aguas cristalinas!