Liga de Campeones | Real Madrid 1 - Z迆rich 0
Triunfo, apuros y Cristiano
El Madrid resolvi車 con gol de Higua赤n. Tras una buena primera parte, en la segunda decepcion車. Cristiano sali車 en el 69' y tuvo la ocasi車n de marcar

Es f芍cil que p迆blico y cr赤tica hayamos ca赤do en una trampa. Cuando el Madrid golea le reprochamos el juego y cuando juega le exigimos m芍s goles. Cansados de esperar la excelencia y obligados a la permanente comparaci車n con el Barcelona, s車lo practicamos el juicio sever赤simo, el casi todo o el casi nada. Y entonces concedemos m芍s importancia a lo inservible que a lo 迆til. Que si el Madrid se diluye en las segundas partes, que si no remata los partidos...
No negar谷 la evidencia. El equipo tiene un problema de concentraci車n que tambi谷n pudiera ser f赤sico. La prueba es que dej車 abierto el partido contra el Z迆rich, un rival menor, y el hecho es que no se alivi車 hasta el pitido final. Sin embargo tambi谷n es de justicia valorar la primera parte y destacar algunas combinaciones prolongadas, primorosas si las hubiera firmado el Bar?a pero desesperantes cuando las protagoniza el Madrid. Conviene liberarse de ese prejuicio. No se puede ser directo y lo contrario, paciente e impaciente. Tambi谷n es posible jugar bien sin ser bajito.
Hay que admitir que, en el camino de encontrarse a s赤 mismo, el Madrid tiene buenos ratos que ayer fueron tramos estimables. Ayud車 que Lass se alejara de Xabi y se inclinara m芍s hacia la derecha. Favoreci車 el empuje de Sergio Ramos, anoche m芍s liberado y feliz. Tambi谷n aport車 la proximidad entre Kak芍 y Xabi. Hasta asistimos a una jugada en la que Arbeloa desdobl車 a Marcelo. Calculen.
Ruta.
Fue en esos minutos de inspiraci車n cuando marc車 el Madrid. Rob車 Lass, Kak芍 rescat車 con la izquierda y asisti車 con la diestra; Higua赤n no perdon車. El gol dibuj車 la secuencia perfecta, el plan de ruta: quite, ingenio y definici車n.
A partir de entonces se concentraron las mejores ocasiones: un tiro dur赤simo de Xabi, una volea de Marcelo al palo y un remate de Higua赤n tras exquisita cuchara de Ra迆l. De los suizos, ni rastro. Y pese a todo, parte del p迆blico se incomodaba: faltaba el segundo gol, el tercero y el cuarto.
La segunda parte fue para esperar a Cristiano y la ansiedad se mezcl車 con la flacidez que asalta al Madrid seg迆n pasan los minutos. De pronto, algo se desordena y los enemigos se activan.
Puede tratarse de un exceso de confianza o de un problema de fondo f赤sico, pero lo cierto es que esa dispersi車n pone en riesgo la autoestima del grupo. Y tal vez Kak芍 sea el m芍s afectado, pues se le tiene como el primer rescatador. Pero tampoco pequemos de severos en este caso: Kak芍 se aplica hasta la extenuaci車n y su rendimiento crecer芍 al ritmo del grupo.
Atento Pellegrini al poder evocador de los n迆meros, Cristiano sali車 en el minuto 69 en sustituci車n de Ra迆l, lo que impidi車 distinguir los aplausos de uno y otro. Luego qued車 claro. Con el p迆blico rendido, Cristiano repas車 el cat芍logo de las genialidades como si quisiera quitarle el 車xido: taconazos, rabonas, caracoleos y, ya m芍s en serio, un derechazo que zumb車 cerca de un poste. El tobillo, en su sitio.
Y aunque no hubo gol, hubo uy. El portero visitante, con un escaso sentido del espect芍culo, evit車 el tanto de Cristiano y su salida a hombros, Castellana abajo. As赤 es: s車lo 谷l acaba con los prejuicios.