EUROLIGA | MADRID 98 - PARTIZ?N 94
Un partido para el recuerdo
El Real Madrid pone rumbo a una nueva Final Four de la Euroliga tras dos remontadas jam¨¢s vividas antes: la del partido y la de la eliminatoria.
Nos hartamos de repetir en la previa de este quinto y definitivo encuentro entre Real Madrid y Partiz¨¢n de Belgrado que est¨¢bamos ante un resultado nunca antes visto. Ese 0-2 con el que el Madrid arranc¨® en su casa era diab¨®lico. Tambi¨¦n era endiablado tener que ganar el quinto a domicilio. Los dos equipos iban a romper una barrera. Fueron los blancos, despu¨¦s de otra remontada de las que quitan el hipo, los que sacaron a pasear la ¨¦pica que pinta su escudo para obtener otro triunfo hist¨®rico m¨¢s. No otro, otro m¨¢s. Llegaron a verse 41-59 en el tercer cuarto, -18; pero es que su -16 del descanso (mejor dicho, el haberse repuesto de ello) supone algo tampoco visto con anterioridad: el Real Madrid nunca se hab¨ªa sobrepuesto a tal reto jugando la Euroliga.
El esp¨ªritu del d¨ªa anterior en el Santiago Bernab¨¦u, tratando de t¨² a t¨² al Manchester City para meterse en una nueva final de la Liga de Campeones, se traslad¨® a un WiZink Center a reventar. Carlo Ancelotti resumi¨® bien el sentir del club al t¨¦rmino de este encuentro: ¡°F¨²tbol o baloncesto da igual: el Real Madrid nunca se rinde¡±.
Cuarenta minutos de ¨¦xtasis que conducen a otro Cl¨¢sico en semifinales. Empieza a ser costumbre de la misma forma en la que este Madrid no para de luchar sea como sea el conjunto de adversidades que navegue. La baja de Poirier, lesionado en un gemelo, no dio paso a Cornelie, que no cuenta para Mateo. Ndiaye, titular, fue la novedad de un Chus Mateo reforzado en su enfrentamiento contra Zeljko Obradovic. Quienes le daban por muerto, como con el propio equipo, se equivocaban. Tavares, el p¨ªvot sano (porque Yabusele continuaba sancionado), se carg¨® de faltas y termin¨® resistiendo sus impulsos para ser uno de los que despedaz¨® al Partiz¨¢n.
Cualquiera que haya vivido esta etapa desde dentro, la de Pablo Laso y la que ahora capitanea Chus Mateo desde el banco, sabe lo que all¨ª se cuece. Hasta que no les maten, hay vida. Luka Doncic, que sigui¨® el encuentro a distancia, dio el cr¨¦dito que se merec¨ªan a los tres miembros de la vieja guardia que revolucionaron el partido. Rudy Fern¨¢ndez, Sergio Llull y ¡®El Chacho¡¯ Sergio Rodr¨ªguez, a 109 a?os de edad entre los tres, pusieron un pulm¨®n extra cada uno para que el Madrid respiraba cuando se acercaba a la muerte cl¨ªnica. Rudy, labor oscura, letal sin anotar, una aut¨¦ntica se?a de identidad en otro d¨ªa de los que se recuerdan. El canario se fue hasta los 19 tantos en un renacimiento fruto de su incontable talento. Llull anot¨® todos sus puntos, ocho, en el ¨²ltimo cuarto, y resumi¨® as¨ª su sentir al terminar al micr¨®fono de DAZN: ¡°Es el ADN que tenemos desde hace muchos a?os. El competir hasta el final, no dar ning¨²n partido por perdido¡±. Porque pasan los a?os, pasan los jugadores, y el estilo ha calado tanto que, en torno a una vieja guardia que se resiste a irse, estos partidos son un denominador com¨²n de un ciclo ¨²nico en el baloncesto.
En Madrid vale el recuerdo m¨¢s bonito
La decepci¨®n de los dos primeros encuentros de la eliminatoria, que eran los que se hab¨ªan disputado en el renombrado Palacio de los Deportes, hac¨ªan de esta una noche extra?a. Con el gen de la remontada incrustado en los cerebros, s¨ª, pero sin escapar a ese sinsabor con el que el Madrid hab¨ªa abandonado la capital espa?ola para salvar la papeleta en la (im)penetrable Belgrado. La pelea y sus sanciones, unido a la desgarradora lesi¨®n de Gabriel Deck en el Stark Arena y a la vuelta de Kevin Punter para este decisivo encuentro, eran el freno de mano para no dejarse llevar por la euforia.
Vin¨ªcius, los hermanos Hernang¨®mez y otros ilustres fueron parte de las 12.867 almas que la Euroliga contabiliz¨® en el recinto de la Plaza de Felipe II. Los aficionados al club merengue, devotos o no del baloncesto, no se iban a perder semejante choque de trenes. Porque el Partiz¨¢n lo era, ha acabado el curso como un ob¨²s propulsado con una fuerza enorme y se merece ser incluido entre los grandes de esta temporada. Pero Madrid s¨®lo hay uno.
As¨ª como estaba en el subconsciente ese par de partidos ganados por los de Obradovic en terreno espa?ol, se miraba al Bar?a y se ve¨ªa un reflejo. No el de las semifinales, que ser¨¢ otro cantar, sino el del encuentro de fase regular que ambos tuvieron en ese mismo emplazamiento. Ah¨ª los de Chus tambi¨¦n tuvieron que ir de muy poco a mucho, de menos a todo, para vencer al eterno rival por cinco puntos y tras pasar por el potro de tortura de la pr¨®rroga. Otra de esas noches. Y una calle de doble sentido: aguardan conseguir el mismo resultado cuando en Kaunas ambos se vuelvan a ver.
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Honores a Chus Mateo. No s¨®lo por lo comentado anteriormente con Ndiaye, pieza utilizada para desgastar rivales y hacer la vida m¨¢s f¨¢cil a Tavares. El entrenador plante¨® varias defensas de cambios que descolocaron a los serbios en la segunda parte, y eso y la confianza en sus habituales le carg¨® de razones para ser tambi¨¦n reconocido como un MVP en esta gesta.
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Uno de los que mejor defini¨® lo acontecido este mi¨¦rcoles fue Mario Hezonja. Otro que, no teniendo su mejor noche, sali¨® al final para marcar territorio. ?Qu¨¦ fue eso? ¡°Real Madrid. Siempre ha sido as¨ª¡±. Tan simples las palabras y tan dif¨ªcil de alcanzar semejante estatus... ¡°Hemos peleado como unos leones. Fuimos a un campo en el que es casi imposible ganar, luchamos, ten¨ªamos much¨ªsimas bajas (no s¨¦ ni qui¨¦n jugaba ni qui¨¦n no), sacamos los dos partidos. Y hoy conseguimos una victoria para la historia¡±. Otra m¨¢s. Otra m¨¢s. Otra m¨¢s de las que se recordar¨¢n siempre.