Hallazgo excepcional en Madrid
Se ha encontrado parte del pavimento original de la iglesia del Carmen y San Luis, en el centro de la capital, cuyos motivos son ¨²nicos en Europa y podr¨ªan tener una influencia americana.


Todas las ciudades guardan secretos. Detr¨¢s de cada muro, bajo cada adoqu¨ªn, entre callejuelas y sobre los tejados. Muchas veces, ocultos al puro estilo de Edgar Allan Poe: a la vista, aunque invisible. Y otras tantas sepultado por el propio peso de los a?os. Todos estos peque?os secretos conforman el pasado de un lugar, y es esta tinta la que escribe los libros que relatan la historia de las urbes. De recordar esto se ha encargado precisamente la capital del pa¨ªs. El centro de Madrid ha sido testigo de un hallazgo con escasos precedentes, ¨²nico en Europa.
La iglesia del Carmen y San Luis, en el n?10 de la calle del Carmen, junto a la Puerta del Sol, es una de las m¨¢s visitadas. El turista casi se topa con ella por accidente al pasear sin rumbo por las r¨²as castizas. Es un templo fundado en 1575 de estilo barroco que puede pasar incluso desapercibido por no presentar fachadas inveros¨ªmiles ni campanarios para el recuerdo. Pero ah¨ª est¨¢, levantada sobre un suelo absolutamente excepcional.
Unas obras en el templo acomet¨ªan desde hace m¨¢s de un a?o la restauraci¨®n de unas gritas en los muros y en la c¨²pula, algo normal en este tipo de edificios hist¨®ricos. El objetivo era sanear los casi 200 metros de infraestructura da?ada. Se levanta esto, se tapa esto otro. Y as¨ª se dio con un extra?o pavimento, que no es sino el suelo original del templo, datado del siglo XVII, y cuyas caracter¨ªsticas permiten catalogarlo como ¨²nico en el Viejo Continente.
Un peque?o trozo de Hispanoam¨¦rica en el centro de Madrid
Es una capa dise?ada con un juego de diamantes rojos. Si se tiene en cuenta que el a?o en el que fue pavimentado rondaba el 1640, el diagn¨®stico hist¨®rico convierte el descubrimiento en algo in¨¦dito: esta piedra preciosa solamente era utilizada en las m¨¢s particulares ocasiones por la dificultad que entra?a su tratado. Los t¨¦cnicos de Patrimonio Cultural fueron tajantes desde un inicio: no tiene paralelo ni en el resto del pa¨ªs ni en toda Europa. Se empieza a abrir la veda del misterio. ?Por qu¨¦ existe esto? ?Y por qu¨¦ aqu¨ª?
A esto hay que a?adir la curiosa medici¨®n de sus dimensiones: est¨¢ hecho en pies castellanos, una medida de longitud propia de entonces y que, con el paso del tiempo, cay¨® en el pozo del olvido. En el centro se dibuja un cambio en el esquema, a?adido posteriormente, en el siglo XVIII, que supone un voladizo de la linterna del techo. Eso s¨ª, este ya construido en m¨¢rmol y medido en metros. El pavimento en su totalidad quedar¨¢ a la vista para todo aquel curioso que quiera acercarse a verlo, lo que permitir¨¢ cerrar las obras de acondicionamiento de las grietas y, al mismo tiempo, cuidar el nuevo tesoro madrile?o.
La historia de las ciudades est¨¢ contada por las personas que habitan en ellas, o que la escriben con su paso o influencia en la localidad. En este caso, se deduce que quiz¨¢ el extra?o suelo es una obra inspirada en quien financi¨® la construcci¨®n del crucero: el obispo de Popay¨¢n, un carmelita que fue enviado a Per¨² y Colombia, lugares donde los motivos arquitect¨®nicos comparten m¨¢s similitudes con el pavimento que el resto de pa¨ªses vecinos. Un peque?o trozo de Hispanoam¨¦rica en el centro de Madrid.