La inteligencia brit¨¢nica destapa un ¡°problema¡± del ej¨¦rcito de Rusia ¡°dentro de sus filas¡±
Desde la movilizaci¨®n forzada del pasado mes de octubre habr¨ªa aumentado la negativa a la llamada a filas, dando pie a un abuso judicial que enviar¨ªa a los soldados de vuelta al frente.

La m¨²sica no se escucha igual en dos o¨ªdos diferentes. Cuando la trompeta suena, emitiendo un sonido met¨¢lico que pone en pie al m¨¢s rezagado, y los tambores retumban, percutiendo un ritmo card¨ªaco que acompa?a la tensi¨®n del frente, tampoco. La guerra tiene una melod¨ªa. Sin embargo, y al calor de la impopularidad que aflora en la invasi¨®n vertida sobre Ucrania, no hay dos o¨ªdos en Mosc¨² que interpreten de la misma forma el pentagrama del Donb¨¢s.
No todos los soldados quieren estar ah¨ª. Y a esa negativa le crecen los castigos. A esta conclusi¨®n apunta el ¨²ltimo informe elaborado por el ministerio de Defensa de Reino Unido, basado, al mismo tiempo, en ¡°investigaciones cre¨ªbles realizadas por periodistas rusos independientes¡±. Una historia de eufemismos, castigos y nostalgia.
Condenados a luchar
Las indagaciones revelan que ¡°entre enero y mayo de 2023 los tribunales militares rusos se ocuparon de 1.053 casos de personal ausente sin permiso (AWOL)¡±. ¡®Ocuparse¡¯ no es sino un s¨®rdido eufemismo. Y la represalia consecuente ha reca¨ªdo en una cifra que en s¨®lo cinco meses supera con creces la de todo el a?o pasado. El c¨¢lculo es fatal: en cinco meses se han negado a ir la guerra m¨¢s personas que en once.
Y es que las ¡®tropas de la Z¡¯ se estar¨ªan enfrentando as¨ª a un problema disciplinario de gran calado, cuyas gotas regar¨ªan la mala cosecha en la que se ha convertido el este de Ucrania. Justo son las regiones de esa parte del pa¨ªs, tal y como expone el texto de la inteligencia brit¨¢nica, en las que se plant¨® la semilla de semejante espantada ¡°tras la movilizaci¨®n forzada de reservistas de octubre¡±. Se llam¨® a filas por la anexi¨®n de Donetsk, Lugansk, Jers¨®n y Zaporiyia.; y el efecto no ha sido el deseado.
Se desencaden¨® un proceso judicial que bebe del autoritarismo ruso y, al mismo tiempo, de la necesidad militar que implica la invasi¨®n a gran escala. ¡°Los datos de la corte sugieren que la mayor¨ªa de los culpables de ausentarse sin permiso ahora son castigados con sentencias suspendidas¡±, detalla el gabinete brit¨¢nico. La traducci¨®n directa es que se abre la posibilidad de que sean reasignados en el frente. Es decir, condenados a luchar.
Desilusi¨®n, miedo, tristeza. Son profundas las causas que merman la moral de aquellos soldados que, apostados en una pared derruida del Donb¨¢s, all¨ª donde los tiros rompen el suave susurro que la brisa arranca a las hojas, agarran una fotograf¨ªa de su familia. O de su perro. O de cualquier cosa que hayan dejado atr¨¢s y les recuerde la felicidad del hogar. Lejos de la guerra. ¡°Los esfuerzos de Rusia para mejorar la disciplina se han centrado en hacer ejemplos de los incumplidores y promover el celo patri¨®tico¡±, sentencia el informe. Y no es que la propaganda moscovita sea mala. Es s¨®lo que la m¨²sica no se escucha igual en dos o¨ªdos diferentes.